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Un estilo que grita



Tener el cabello peinado o bien cortado es sinónimo de una buena presentación, ya saben lo que dicen los padres: “la primera imagen es lo que cuenta”, por lo tanto, me acostumbré a estar con el cabello bastante corto o en otras ocasiones opto por raparme (calvo) para ahorrarme todo el tiempo que implica peinarse, bueno y también porque evito tener que peinar mi enredado cabello; pero por alguna razón odio tener que ir al peluquero, el sonido de esa máquina pasando una y otra vez por mi cabeza eliminando parte de mi identidad me hacen pensar que ni ese aparato ni quien lo usa son mis aliados, yo deseando poder en algún momento ver cómo me veía con el pelo largo y el peluquero feliz cada dos meses esperándome con su maquina torturadora en la mano y con la silla cómplice de mi martirio frente a sus pies deseando a gritos un poco de mi enredado cabello.

Cuando uno es pequeño, le obedece a sus padres, normalmente nadie refuta sus opiniones o por lo menos yo no me atrevía a hacerlo y viviendo en Bogotá menos, pues como esta tierra es de personas de tez blanca y mestizos, la presencia de los afrodescendientes como mi familia y yo era escasa pues con mayor razón mi madre me recalcaba lo de la buena imagen, cada que ella me recordaba la importancia de la buena presentación personal yo entre mis pensamientos solo deseaba llegar a algún sitio del pacifico colombiano donde hubieran muchos negros para no tener que preocuparme por la apariencia de mi cabello y a ver si al fin se me cumplía el sueño de verlo largo.

Pero en el momento que tuve la oportunidad de ir al pacifico, en el chocó para ser más preciso, y estar en una escuela tuve el mismo sentimiento que la gente tiene cuando guarda comida en la nevera y al regresar a buscarla no la encuentra, así me sentí, se me partió en dos el corazón, todos esos niños afros estaban casi calvos, mi sueño de poder ir a estudiar con el cabello largo se había destrozado. En el momento que ya había dado todo por perdido, ya me había resignado a darle de comer al peluquero conocí la belleza de los peinados artesanales:

Las trenzas son un estilo de peinado que diseñaron nuestros ancestros africanos cuando fueron esclavizados y encerrados, en ese entonces se les prohibía comunicarse entre sí, de una manera ingeniosa planeaban escaparse y por medio de estas trenzas dibujaban los caminos y pasillos por donde planeaban pasar, este peinado ha pasado de generación en generación convirtiéndose en una característica artística de nuestra etnia.


Me preguntaba por qué no puedo tener el cabello, así como ellos, trenzado, con tribales o afro; la realidad era que en las instituciones educativas hay manuales de convivencia en los que se incluye la presentación personal y esta está ligada a las interpretaciones de la Biblia en donde algunos interpretan que la mujer debe verse diferente al hombre, por lo tanto, que un hombre tenga el cabello largo va en contra de la norma, pero como ya dije eso es solo dentro de las instituciones es por esta razón que las personas que ya habían salido de la escuela podían hacer y deshacer con su estilo de cabello y yo no. Pero no todo estaba perdido.

Al llegar a Ibagué me encontré con la sorpresa de que en algunos colegios si me dejaban tener el cabello largo porque según ellos estaba todavía corto, por otro lado consideraban que el hecho de tener mi cabello largo me daba un toque atractivo, así que por primera vez me deje el afro, debo reconocer que tratarlo no fue una tarea fácil ya que es un cabello grueso, enredado y muy rebelde lo que me impidió durar mucho tiempo con ese estilo, a pesar de eso fue una bella experiencia ya que a partir de allí mi estilo de cabello a pasado por diferentes peinados como lo son, el afro en toda la cabeza, el afro en la parte de arriba de la cabeza, trenzas pegadas al cráneo o lo que en algunas partes se conoce como gusanillos, las trenzas sueltas y el crespos o como le decimos en el pacífico el enrosque, pero no sólo puse a prueba mis peinados, también puse aprueba los cortes de cabello.

En la ciudad de Ibagué hay un buen número de habitantes afrodescendientes talentosos que han llegado a la ciudad por diferentes situaciones y eventualidades, lo que me permitió encontrar personas con una gran habilidad para realizar cortes de cabello como los que me solía hacer en el pacífico, barberos que se merecen el título de artistas, barberos que aprendieron todo lo que saben de manera empírica.

Entonces empecé a explorar los diferentes estilos que veía en la televisión o que llegaban a mi mente, empecé a probar estilos de dibujos que ellos llaman tribales que van desde dos simples líneas en la cabeza hasta combinaciones de líneas que forman un paisaje difícil de ignorar casi como los tatuajes, los estilos de corte que he probado han sido tales como las dos líneas, corazón, rayo, un trébol de cuatro hojas y una huella de perro, por lo general estos peinados vienen acompañados de opiniones o críticas.

Se me hace curioso cuando mis compañeros y algunas de las personas que me rodean acá en Ibagué ven los estilos que me hago y tienen reacciones como “wow que genial, yo quiero hacerme eso, tan chévere su corte de cabello, tan bueno su cabello, etc” también he escuchado lo que le dicen a mi hermana cuando ella cambia de peinado y de las cosas más curiosas que escucho es algo como “ tan bonito a que hora te creció el cabello, ese es tu pelo?, como te lo haces?, etcétera” y la que nunca falta “tan bonito su corte, lo puedo tocar?” queridos amigos como consejo el cabello de un afrodescendiente No se toca.

Pero debo admitir que esos comentarios positivos alimentan mi curiosidad por hacerme cuanto corte o peinado se me ocurre siempre y cuando se me vea bien con este pelo enredado y duro que grita soy afrodescendiente.


 
 
 

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2023

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