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LA ESQUINA ARTESANAL DE IBAGUÉ



Plazoleta de los artesanos

http://el-centro-ibague.xtodocolombia.co/plaza-de-los-artesanos/fotos/

La Plazoleta de los Artesanos destaca fácilmente de los demás edificios que le rodean gracias a sus colores vivos y los distintos locales que la conforman, estando cada uno decorado por la variedad de mercancías que se venden, algunas colocadas en repisas de madera y otra colgadas en ganchos. Todo el lugar está cubierto por una gran carpa blanca sostenida por dos columnas de piedra y una que es transversal y tiene su nombre escrito.

Ubicada donde nace la avenida Quinta con calle 10, al frente del edificio de la Universidad del Tolima sede central, la Plazoleta de los Artesanos parece un mercado persa. Allí se pueden encontrar desde atrapasueños, manillas, ropa (vestidos, blusones), vasos, puesto de minutos, venta de tinto, hasta imanes de los monumentos históricos de Ibagué, etc.

La plazoleta fue hecha para 32 personas pero comenzaron solo 16, de esos 16 se fueron algunos pero llegaron otros, y con el pasar de los años los artesanos arribaron hasta ser 33 los que trabajan actualmente en la plazoleta. Martín Pérez hizo todos los trámites necesarios ante Infibagué para la creación de un espacio dedicado a la venta de artesanías. Lo logró y le entregaron el espacio bajo el mandato de Jorge Tulio Rodríguez en el 2002. Al mismo tiempo se puso Sonata, local que le pertenecía a una señora y un año después a un hombre, quien lo arregló y lo ha mantenido como está desde el 2003.

Lo primero que se ve al llegar a la plazoleta es el local de Mario Valdión, un hombre de aproximadamente 60 años, vestido con una camisa floreada en tonos verdosos, pantalón beige, cinturón café y sonrisa distante. Mario fabrica manillas en su local mientras ve una repetición de un partido de la Champions en su pequeño televisor.

– Si gusta puede mandar a hacer uno, con los colores, las plumitas y el tamaño que quiera, ¿quiere ver los tamaños? –, dice Mario intentando vender un atrapasueños.

Sonata es un café-cóctel especializado en bebidas calientes y frías con café o licor; está ubicado al lado de la plazoleta y conforma casi la mitad de esta. El sitio consta de unas cuantas mesas de madera, cada una con sillas de mimbre, tiene una barra con sillas negras y está adornado con unas lámparas circulares sostenidas del techo que le dan un ambiente íntimo al lugar.

La música que ponen en Sonata es variada, a veces cuentan con invitados que tocan en vivo y amenizan el ambiente de todo el sitio, pudiéndose escuchar claramente en todo el lugar a pesar del bullicio que hacen los carros.

El alma de la plazoleta


Homenaje al Alma musical de los Tolimenses

http://monumentosdeibague.es.tl/ESCULTURAS.htm

El sitio donde está construida la plazoleta es El Monumento a la Música, y a su lado, en la entrada de la concha acústica, está ubicada el Alma Musical de los Tolimenses, escultura del maestro Rosendo Gil: una clave de sol puesta en una guitarra.

– Yo trabajo todos los días, menos los sábados -, dice Luz Garzón, contando que hace ya 16 años que trabaja en la plazoleta, y que ella fue re ubicada junto a 31 personas.

– El julio que pasó estuvimos de aniversario y cumplimos 15 años de estar aquí; pero nada se hizo porque no hay unión -, dice luz, con la mirada apagada como quien ya se ha resignado a esa situación.

También agrega que todo es hecho a mano por ella y que lo único que no hace son las mochilas, las cuales son wayúu y las traen de la Guajira. Menciona Que es una de las fundadoras de este sitio y que ya solo quedan 6 pioneros; además, que en temporada alta venden desde un mínimo hasta un millón de pesos mensuales, siendo Navidad la mejor temporada.

– Mi nombre es como europeo y nadie aquí se lo ha podido aprender -, dice Terry Jairo Díaz Rangel.

Terry tuvo un local en la plazoleta y antes hacía domicilios, trabajó en la rusa, fue ebanista y luego fue guardia de seguridad. Hoy y desde hace dos años, es vendedor informal en la plazoleta: vende minutos, dulces y cigarrillos, entre otras cosas.

A Terry se le puede encontrar frente a los locales de la plazoleta; es vivaz y recochero, comenta que es más inteligente que todos y que él podría estar quitándole el puesto al Príncipe de Asturias. Gana un millón de pesos mensual y dice que no malgasta su dinero en licor ni discotecas.

– Las mejores épocas para vender son los festivos o puentes y cuando llega la quincena –, expresa Terry.

Una mujer teje una manilla mientras ve una novela en RCN, es Nancy Ramírez, quien llegó de Girardot a Ibagué desde hace ya 26 años y lleva 14 años trabajando en la plazoleta. Dice que trabaja de 8:00 a. m. a 8:00 p. m. cada día, todos los días. Es una de las pioneras que ayudó a fundar la plazoleta y aún permanece en el sitio, siendo muy respetada por los otros vendedores.

– La que quiera se la doy barata, tengo de $1000, $2000 y hasta $10.000–, dice Nancy acerca de las manillas que ha estado tejiendo.

Hoy la noche está llegando más clara que de costumbre y con ella aparece un aire frío que traspasa, que hace recordar a la Ibagué de antes, la ciudad de clima templado, en la que tocaba llevar un saco en las noches. A pesar del tránsito tan concurrido la música no se ve ahogada, y el rock hace despertar a los soñolientos vendedores de la plazoleta y a los meseros de Sonata.


 
 
 

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