Sin límites bajo el agua
- Pa´la gente

- 3 jul 2017
- 6 Min. de lectura
Alexander Ospitia, deportista paralímpico comprometido con el deporte / Foto: María Fernanda Hernández
— Braceo, braceo, no respiro, sí lo hago. Braceo, sólo eso. 49” ha sido mi mejor tiempo, respiro…
Al salir de la piscina, todavía siento al agua balancearme con su movimiento y al mirar los resultados me encuentro con que realicé ese tiempo, siendo el Primer Open Nacional, en la ciudad de Cali, año 2016.
Alexander Ospitia es un hombre de 37 años, nacido en la ciudad de Ibagué, profesor de Ciencias Sociales y funcionario de la Universidad del Tolima, pero por sobre todo lo anterior, es un deportista paralímpico que por circunstancias atenuantes, va de la silla de ruedas al agua y viceversa, siendo el agua el ambiente en el que paradójicamente mejor se desenvuelve. Alexander, es un hombre de tez blanca, delgado, con ojos entrecerrados y manos lo suficientemente fuertes como para movilizar su propio cuerpo mediante el mecanismo ligero de propulsión a su silla, además de un temperamento fuerte pero a su vez sensible; sabe que su situación es solo el producto de un suceso pero no es aquello que lo determine como persona, por lo tanto, se vale de las herramientas suficientes para lograr sus objetivos, herramientas tan valiosas como el deseo mismo de continuar.
“Corte parcial en la médula, con arma cortopunzante” Son las palabras que menciona Alexander cuando se le pregunta por lo sucedido, luego viene la historia que en realidad le precede. Compartir en familia no siempre puede resultar como se espera y ese es el caso ocurrido en una de las calles del Líbano - Tolima, en el año 1999; llámese “Riña callejera” “altercado” o “robo”, el caso es que en un día que dejaría de ser cualquiera, unos hombres pidieron dinero a Alexander y a sus primas que se encontraban compartiendo afuera de su casa, el negarse parece que no era una opción, porque minutos después de que ellos lo hicieran, una discusión se dio y en medio de ella un cuchillo sería el que tendría a Ospitia, días después en un hospital de Girardot, tres habitaciones más allá del resto alejado y con siete cirugías encima.
La médula espinal es un cordón blanco ubicado en la columna vertebral, que hace parte del Sistema Nervioso Central y que se encarga de llevar los impulsos nerviosos del cuerpo al cerebelo; con la más mínima de las afectaciones, podría ocasionar daños a los procesos que se realizan a través de las habilidades motoras, y de los accidentes, podría decirse que nadie está exento.
Para llegar a la habitación de Alexander Ospitia, se hacía necesario atravesar dos más, en las cuales se realizaba un proceso que iniciaba con la puesta de uniformes quirúrgicos y posteriormente la esterilización. El aislamiento, en este caso también era el resultado de un mecanismo de defensa, pero a diferencia de lo analizado por el psicoanálisis, esta vez no era producto de una neurosis, sino de un tipo de infección que ponía en riesgo la vida de quien días atrás, había sufrido un accidente que ponía en juego la movilidad de sus piernas.
Pese al diagnóstico y la seria advertencia que se le realizó a la mamá de Alexander, sobre alistar la silla de ruedas; Alexander se mantuvo renuente ante la idea de no poder caminar y realizaba los ejercicios necesarios para recuperar su movilidad, la constancia le llevó a obtenerla nuevamente al cabo de un año.
Pasitos con muletas, con bastones canadienses y finalmente un bastón común; fueron los métodos que representaban un avance significativo, mientras intercalaba las terapias y su vida académica. Decidió que cada cosa que hiciera estuviese enfocada en lograr caminar y por supuesto, en lo que sería su vida cuando pudiera volver a hacerlo. Así, luego de dos años Alexander podía caminar nuevamente; terminó su primer carrera en el año 2009 que al día de hoy ya no existe en la Universidad del Tolima “Ciencias Sociales”. Alexander decidió apostarle a una especialización al año siguiente en Pedagogía Infantil. A sus 32 años tenía un magister en Educación Artística y aunque en un principio había optado por otras carreras, entre ellas la medicina con él recurrente ideal de salvar vidas, decidió retractarse cuando comprobó que aquello de ver sangre era cierto.
En el año 2011, el fantasma del accidente reapareció en su vida, esta vez en forma de quiste, con el paso de los días, las complicaciones para movilizarse se iban acrecentando, pero en su mente, la posibilidad de regresar a una silla de ruedas, no lo era. “Sentía dolores leves sumados a un cosquilleo a lo largo de la espalda. Lo siguiente a toda esta sintomatología, fue realizar una operación sencilla, quitar algunos huesos, poner unas varillas y ubicar un catéter. Es así como se inicia un proceso de recuperación de aproximadamente seis meses, una etapa que perjudico su trabajo, su economía y su parte emocional, pero es en medio de eso que llega a su vida la natación. Él debía asistir a hidroterapias, dónde el agua es utilizada para tratar su problema de salud permitiendo el alivio y relajación muscular. También atenúa el dolor de la espalda, se disminuye el dolor por la presión que ejerce el agua sobre las zonas del cuerpo. Incrementado la fuerza y la resistencia, es allí donde un profesor ve su talento, y se da cuenta de que es “un diamante en bruto que se debía pulir”. Esta vez no sería el habitual “nado de perrito” sino uno profesional, tan profesional que muchas de las personas que poseemos la facultad de caminar, no podemos imaginar.
40 medallas representan la dedicación de Alexander, quien recurrió a la natación como parte de una terapia y descubrió en ella la posibilidad de hacer cosas significativas valiéndose de su situación. Sin embargo, la comprensión de todo esto se limita cuando de imaginarse el tipo de nado se trata, acaso ¿cómo nada un paralímpico?
El Comité Paralímpico Colombiano es el ente máximo en el deporte paranacional, que incluye en su gama de deportistas a personas que presentan alguna limitación ya sea física, visual o cognitiva. Existen diferentes categorías para cada caso, las personas con limitaciones físicas tienen categorías que van desde la S1 hasta la S10,(la letra S indica la clase para las pruebas de estilo libre, espalda y mariposa) siendo los S1 con la menor movilidad tales como los cuadripléjicos. Alexander se encuentra en la categoría S5. Aquellos de la categoría S1 nadan de espalda, Alex en cambio, lo hace de frente y su primera medalla la obtuvo en estilo mariposa.
Para estos tiempos, Alex puede nadar en un día aproximadamente 6.000 metros, todo gracias a un arduo entrenamiento de 6 a 10 am y de 6 a 8 pm en la sede Santa Ana de la Universidad de Ibagué. Su rutina diaria, que inicia con un desayuno bien “trancao” según lo describe él, es la breve demostración de que “a quién madruga, Dios le ayuda” o al menos la expresión es válida para Ospitia, quien muy temprano a las 5 de la mañana, está dando inicio a una jornada bastante activa.
Podría considerarse una falsa empatía, cuando observamos que a los deportistas paralímpicos los apoyos que se les dan no distan mucho de los recibidos por cualquier otro deportista en este país, siendo esto algo bastante contradictorio para quienes dicen que los deportistas paralímpicos son solo unos “discapacitados” con dedicación, la congruencia no es lo que se da por estos días cuando se les puede considerar inferiores a quienes realizan mejores tiempos que un deportista “normal” y pese a esa categorización de inferioridad, se les da menos apoyo. Los montos otorgados llegan cuando los deportistas están en competencias; de esta forma Alex menciona que sucedió para el caso de los últimos Juegos Paralímpicos en donde él recibió la suma de $900 mil pesos, lo cual varía de un medallista a otro, dado que en su caso el oro resulta ser su más recurrente medalla, puede recibir montos un tanto mayores, pero otros deportistas reciben sumas de $700 y $800 mil pesos. El apoyo se da durante los torneos y competencias en aras de que se realice una representación, sin embargo, durante los entrenamientos el Estado suele optar por desaparecer. Aunque... en la actual administración de Alfonso Jaramillo se ha brindado la oportunidad de tener un entrenador pagado por el gobierno, además de contratar a los antiguos deportistas.
Algunas personas consideran que estos deportes se realizan con fines recreativos, pero Alex y otros deportistas se refieren a este de un modo diferente mencionando su dedicación, su estilo de vida y los tiempos que realizan reiterando que pueden superar los tiempos de los deportistas sin limitaciones físicas y mencionando que los apoyos, no deberían ser cuestión de caridad pues su discapacidad es una oportunidad para hacer las cosas un tanto diferentes y no los hace enteramente unos discapacitados.
— Braceo, braceo, no respiro, sí lo hago. Braceo, sólo eso, respiro…
A mi lado hay otros dos competidores de Londres, uno sin ambos brazos y solo una pierna, el otro tenía igualmente solo una pierna y un brazo, además de un peso considerable… Ya gané — dije.
— Braceo, braceo, me ganaron. Quede en el puesto de bronce. Pero no importa, así es el deporte paralímpico.







Comentarios