Tatuaje: un arte no aceptado
- Pa´la gente

- 28 feb 2019
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Juan Camilo Granados (Tuto), es un joven Ibaguereño que a los 18 años descubrió en el arte de tatuar un estilo de vida para salir a delante. Estudió hasta 7 semestre de ingeniería civil, pero en el camino de su carrera empezó a conocer un poco más de lo que significa llevar tinta plasmada en la piel.
Su primera máquina de tatuar la consiguió a cambio de una bicicleta, en ese entonces nunca había usado una por lo que comenzó practicando con su propia piel y prosiguió con la de sus primos. La sociedad de esa época, no muy diferente con la actual, veían al tatuaje como sinónimo de vandalismo y vagancia, lo que hizo que para Tuto fuera un inicio complicado empezando desde casa con el rechazo de sus padres quienes creían que por tatuarse no tendría ningún futuro y por el contrario iba a ser un “vago”, razón por la cual fue echado de su casa.
En la actualidad Tuto lleva 5 años dedicado a este arte, años en los que ha pasado por diferentes situaciones y lugares de trabajo. Tuvo la oportunidad de trabajar en Digitex hace unos años, estando en esta empresa se tatuó una pequeña ancla en su cara, razón por la que sus jefes decidieron pasarle la carta de despido justificando que el tatuaje visible no estaba permitido en la empresa.
Por todo el tema de la discriminación laboral hacia las personas con tatuajes, Tuto en compañía de un amigo decidió abrir su primer local de trabajo que años después por problemas entre los dos se vio obligado a cerrar, otro tropiezo más en la vida del artista que frustraba su sueño dejándolo 2 años sin trabajar en lo que más ama hacer.
Su nuevo local está ubicado en la carrera 5 número 39ª – 40, donde las personas llegan buscando el tatuador ideal para plasmar sus ideas en la piel; hasta aquí llegó Karen Bernal para que Tuto le realizará su 10 tatuaje, confiando plenamente en el trabajo del artista quien le ha realizado los 9 anteriores.
Hora de Tatuar
Karen se ve como toda una experta, al verle su cuerpo tatuado en diferentes partes pensé que ya estaría acostumbrada al dolor y quizás éste no le dolería; Tuto inicio a preparar todos los implementos necesarios y la esterilización de cada uno, luego, le dio los últimos retoques al diseño en la hoja de papel de arroz, lo calcó en el pie derecho de Karen y luego con un sharpie color morado repaso cada una de las líneas.
A pesar de tener varios tatuajes los nervios fueron notorios en Karen cuando Tuto encendió la máquina, ella apretó su mano sobre la pierna del acompañante y grito un madrazo cuando la maquina pasaba por la parte más baja del pie, casi llegando a los dedos.

El diseño contaba con varias líneas, Tuto repasaba cada una con una precisión increíble mientras escuchaba a todo volumen su música favorita, Karen se cogía la cara unas cuantas veces y empuñaba su mano en los puntos más dolorosos; finalmente y después de unas horas el tatuaje quedó terminado, las líneas perfectas, los puntos asimétricos y un sombreado único fue el resultado que Karen quería.

Al ver su diseño terminado y tal cual como se lo había imaginada Tuto confirmo una vez más que en sus tatuajes se ve reflejado la dedicación, el amor y el duro trabajo para poder llegar a donde está rompiendo con los estigmas de la gente y cambiando poco a poco los pensamientos de las personas.
Karen su clienta número uno se fue contenta no con 10 tatuajes que era la idea cuando llegó, sino completando 11 tatuajes con uno poco usual, nada pensado, pero igual de importante a los otros 10.




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