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Soy una mujer sin miedo



En la mañana soleada del mes de abril en

el municipio de Falan, nos recibe con una sonrisa un fraternal abrazo y sus 97 cm de estatura, María Ludivia León Urrego.

Con una mezcla entre incertidumbre y pena, caminamos por el parque principal del municipio donde Ludivia y los vendedores de café -que se encontraban con sus bultos en medio del parque- nos daban la bienvenida.

Al lado izquierdo se encuentra la iglesia La Señora del Rosario acobijada con dos arboles de Ocobos que se mecían con el viento y la tranquilidad del municipio.

De repente Ludivia, en medio de una carcajada rompe el silencio, “aquí fue donde conocí mi primer novio, se llamaba Juan y nos reírnos del loco del palo, un viejo que asustaba a las monjitas cuando salían de la Iglesia”.

Después de pasar en medio de aquellos vendedores típicos del municipio, de verla saludar con gran alegría a los niños que se encontraban en el parque y aquel perro viejo del callejón, Ludivia abre las puertas de madera de su casa, donde a primera vista nos recibe su madre María del Carmen Urrego, quien con un jugo de guayaba nos dice “bienvenidos”.

Al entrar a su sala se asomaban unas sillas mecedoras hechas de mimbre de plástico, en las que casi todo colombiano alguna vez a tenido el placer de mecerse, también sale Coquí, un perro criollo fiel compañero de Ludivia batiendo su cola en señal de saludo.

Ludivia le toca su cabeza y se sienta en una silla a la espera de ser entrevistada, en ese momento lanza la mirada hacia uno de sus retratos de infancia, en el cual se le ve con su uniforme rodeada de varios compañeros.


“Mi infancia fue algo difícil, estudie hasta el grado quinto en la vereda Mundeco, y validé hasta grado séptimo en la plazuela donde quedaba la Normal aquí en Falan, y ya, no quise seguir estudiando más, los muchachos de esa época me fastidiaban mucho".

Allí es donde entendemos que María Ludivia a quien vemos con esa sonrisa que la caracteriza y percibimos con muchas cualidades, es uno de esos pocos casos en Colombia de personas que nacen con extraña enfermedad llamada Luxación de Columna, enfermedad que impide el crecimiento normal y desarrollo de extremidades, haciendo que los huesos se desencajen de su posición normal y su columna tenga una desviación.

“Mi mama dice que yo nací normal y que con una vacuna a los 6 meses, fue que me desviaron mi columna, pero según los médicos yo ya venía así,

“y aquí estamos, Dios me tiene en este mundo y es por algo”.

Luego de ese momento difícil para la familia Urrego, vinieron las alegrías y el apoyo incondicional para María Ludivia, como dice la señora Urrego.

“Empezamos a tomarle amor a la vida, fueron años difíciles entre tratamientos, medicinas y mucha voluntad, pero nos acostumbramos y Ludivia cada día nos sorprende mas”.

Al pasar los años Ludivia ha tenido muchas experiencias agradables y es que desde su infancia se ha caracterizado por ser una gran deportista y su desarrollo de habilidades artistas.

“Luego de salirme de estudiar empecé a practicar deportes, atletismo, natación y mis manualidades como foamy y pintura,” con estos eventos Ludivia ha viajado a Ibagué y varios municipios del Tolima donde ha conocido grandes personas y momentos inolvidables, como lo resalta con una gran sonrisa.


Y es que Ludivia es una ganadora, por la variedad de medallas entre natación, atletismo y creatividad que ha ganado a lo largo de su carrera deportiva y artística, medallas que tiene en un pequeño baúl de madera que guarda su madrera, sino porque ella ha luchado contra todo pronostico medico.

“La medalla que me dieron en el Espinal de natación es la que más me gusta, porque ese día me fui pal fondo de la piscina y quede de últimas pero todos me animaron y termine cruzando toda la piscina era muy larga, pero la pase”

Luvidia aprendió a crecer y a creer en ella gracias al deporte y es que las mejores experiencias de su vida han sido los torneos a los cuales ha podido viajar "y ojala sigan pa' conocer un novio”. En ese momento todos reímos y es que Ludivia y su personalidad le sacan una sonrisa a todo, como lo reiteró su mamá. “Ludivia es mi todo, ella es una niña muy feliz, ella es muy normal”

Para finalizar Ludivia, trae su álbum de sueños en el cual nos muestra todo lo que quiere hacer de ahora en adelante: “quiero viajar a Medellín, es muy bonita y quiero conocer a Maluma para cantar sus canciones, me las se todas”.

¿Ludivia si en algún momento tuviera la oportunidad de despertar y volver a empezar, que pediría?

Me gustaría que mi mamá siguiera siendo mi mamá, pero pediría poder trabajar para ayudarle, pero Dios lo trajo así a uno es por algo, entonces por ahora quiero seguir en mi deporte conseguir mas medallas de atletismo y natación para mi municipio y tratar de conseguir mis sueños”

En Colombia tres de cada mil niños nacen con luxación de columna ¿qué les quisiera decir?

Nosotros podemos, yo tengo 37 años y vivo mi vida muy feliz, que no decaigan que se dediquen al, deporte, a bailar hacer lo que mas les guste.”

Y asi Ludivia nos despide con un gran apretón de manos y sus 97 cm de alegría.


 
 
 

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