Su basura es un tesoro
- Pa´la gente

- 30 jun 2018
- 5 Min. de lectura

El negocio del reciclaje en Colombia mueve más de $354.000 millones al año y representa una importante fuente de ingresos para el país. Las oportunidades de crecer son gigantes.

La basura es lo que desechamos y no nos sirve, algunos ignoran este tema.
¿pero que hay más allá de este ideal?

La basura para unos son desechos, mientas que para otros es un negocio. El reciclaje se ha convertido en un negocio invisible pero rentable, es un negocio humilde, puesto que el oficio del reciclador es desvalorado, es un trabajo que pocas personas están dispuestas a realizar. Este negocio es rentable porque comprar/vender materiales como la chatarra, el cobre, el papel, el cartón, el plástico, el pets (Tereftalato de polietileno, plástico usado en las botellas y envases), algunos electrodomésticos (herramientas que se convirtieron en máquinas inservibles) son artículos que se consiguen a muy bajos precios o de forma gratuita para su posterior reventa. Las chatarrerías invierten en estos elementos para venderlos a las grandes mayoristas, empresas, compañías y/o fábricas que se encargan de aprovechar estos materiales para realizar un producto. El reciclaje en Colombia es un negocio bien pago y en crecimiento. Pero, lo que se recicla en Colombia no es suficiente para satisfacer las necesidades de la industria. Según la Andi (La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia), el año pasado el país demandó cerca de 750.000 toneladas de residuos reciclables, de las cuales solo se recuperaron 645.200, lo que indica que 104.800 se quedaron literalmente en la basura (datos del 2009).
La basura se alimenta de aquellos artículos que dejamos de usar o pierden su vida útil, una vida que tiene un límite de tiempo, pues estos productos están programados por las compañías que las fabrican (obsolescencia programada). Algunos productos se pueden volver a usar aunque cumplan una función distinta a la original, aun así no todos vuelven a ser útiles.
El proceso del reciclaje tiene el objetivo de convertir desechos en nuevos productos o en materia prima para su posterior utilización. La chatarra, hace referencia a todos esos trozos de metal, hierro, acero (entre otros metales), materiales que son olvidados, elementos primordiales para el negocio del reciclaje ya que es el material más productivo. Por lo anterior, cabe resaltar que se puede comprar cualquier objeto por partes, por gramos, por kilos o por toneladas. Además, se clasifican en varios grupos y tamaños y dependiendo de la calidad del material se dispondrá el valor y su destino.

Las chatarrerías colombianas están regidas por el dominio de los grandes depósitos de reciclaje, todas esas fábricas que se encargan de comprar el material reciclado del país para sacar provecho a un nuevo producto. Los precios del material varían diariamente por tasas diferentes, todo depende de la situación económica y social de los territorios. (en algunas ciudades es más fácil el transporte del material y la adquisición.) Por lo anterior, los precios para junio del 2018 en Ibagué están así:

"La recolección más visible actualmente es la de los recicladores callejeros; sin embargo, es la que menos peso tiene en la cadena, debido a que la mayor parte del volumen se transa entre grandes generadores, como empresas de impresoras, fábricas de empaques, grandes superficies, centros comerciales, entre otras grandes empresas a los cuales la industria les compra directamente el material", sostiene Magdalena Uribe, representante del comité de reciclaje de la Andi.
La clasificación del reciclaje como negocio.
El proceso de reciclaje de desarrolla en 4 escalones. Hablaremos de ellos en orden:
El primer escalón - La Recolección.
Aquí se hace presente el oficio del reciclador. Las personas que buscan la materia prima del reciclaje o en este caso la chatarra, todos esos materiales que se pueden reciclar.
Parece extraño pero esta primer escalón lo representa en mayor parte, los estratos bajos /vulnerables.
La chatarra recolectada en este caso por los recicladores, pasa a la venta y los encargados de comprar son los negocios pequeños/medianos chatarrerías, puntos de reciclaje.
Añadiendo la voz de sus protagonistas:
Carlos Jiménez. 39 años. Reciclador gaviota.

“El reciclaje me da la oportunidad de mantener a mi familia y abastecer todas nuestras necesidades.”
“el reciclaje es un trabajo difícil… como en todo siempre hay competencia… aquí hay que luchar por los lugares donde se frecuenta encontrar buen material… y pienso que deberían ajustar un poco más los precios de la chatarra y el papel”.
El segundo escalón - La Compra y El Almacenamiento.
Esta tarea la hacen las chatarrerías, todos esos establecimientos que parecen compra-ventas o casas de empeño que se encargan de comprar el material para reciclaje o en este caso la chatarra.
Las chatarrerías compran y almacenan los materiales reciclados por un tiempo limitado, también son los encargados de clasificar y preparar toda la chatarra o materiales de reciclaje.
Este escalón se caracteriza por estar entre la clase social del medio pues lo desarrollan micro empresas o grandes empresas familiares/ populares, las chatarrerías pasan a vender el material.
Janete Jaramillo, 41 años, propietaria reciclajes Eben Ezer. (Gaviota)
-“El reciclaje lo es todo para mí y mi familia, hemos invertido mucho en este negocio. Nos gusta el tema del reciclaje. Es difícil trabajar en esto porque hay mucha gente más abeja y buscan casi siempre sacar plata por cualquier lado… yo conozco a los depósitos de varias partes del país, así busco mejores precios para vender todo el material que he preparado”.
El tercer escalón - la Prepación.
Este escalón pasa a ser parte de los depósitos de reciclaje, este escalón se encuentra en los estratos medio altos, donde lo componen los grandes negocios de chatarra que disponen de equipos especializados que permite preparar el material de reciclaje para su distribución, ellos cuentan con máquinas compactadoras entre otras, aquí ya pasa a ser un negocio industrial, pero ahí no acaba todo.

Aquí se encuentran las grandes plantas de reciclaje ubicadas en las grandes ciudades de Colombia. Como por ejemplo. Cali, Medellín, Bogotá, etc.
El Cuarto escalón –Transformación y Comercialización.
Este es el último peldaño en el proceso del reciclaje y el mas importante. Lo conforman las grandes clases sociales, aquí se encuentran las siderúrgicas, las grandes fábricas que compran todo el material para reciclaje y es aquí donde se ve efectivo el proceso del reciclaje. En las siderúrgicas se funde la chatarra y se transforma en otro producto nuevo, la chatarra pasa de ser trozos a ser varillas, rejas, tejas o cualquier otro producto nuevo que derive del metal.
También en este escalón se maneja la comercialización de estos nuevos productos, por no decir que las empresas fabricantes son las que poseen plantas de reciclaje propias, que atreves del reciclaje recuperan parte de la inversión inicial.
El reciclaje es un negocio rentable, en comparación con otros negocios, ¿Por qué? pues tiene una baja inversión, tiene resultados en corto tiempo, baja competencia industrial, precios moderados, libertad de horarios, pocos empleados, ayuda al medio ambiente, entre otros…
También porque es la fuente de empleo para 300.000 familias colombianas, además genera negocios valorados en más de $354.000 millones al año, pues el reciclaje representa más del 50% de la materia prima que se utiliza en la producción industrial, de acuerdo con cifras de la Andi y de la Asociación Nacional de Recicladores de Bogotá.
Añadiendo:
Según el Ministerio de Ambiente, Colombia genera alrededor de 27.000 toneladas de residuos diarios (810.000 al mes), de los cuales el 85 % se generan en los hogares, y el 15% restante es producido conjuntamente por el comercio, la industria, las instituciones, las plazas de mercado y las vías públicas. Si contamos que el negocio del reciclaje transforme todo esos desechos en dinero y materiales.
El reciclaje es una alternativa favorable en todos los aspectos, el proceso del reciclaje es complejo y en el trayecto se puede ganar dinero, dinero que depende de la cantidad de esfuerzo que se involucre en el proceso.
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