top of page

Pasión por el arte callejero

Actualizado: 29 sept 2020


Por: Deiby Colo


Fotografía suministrada por la artista.

Desde hace dos años y seis meses practica el circo callejero en los semáforos de la ciudad de Ibagué, motivada por la pasión que siente en sus venas por este maravilloso arte que le permite a su cuerpo expresar lo que siente en su interior. Natalia Santamaría, es una joven de 21 años de edad, estudiante de último semestre de Licenciatura en Lengua Castellana de la Universidad del Tolima, amante del ula ula, de los malabares y la acrobacia callejera; una mujer con muchos propósitos en su vida, que sueña ser una de las mejores artistas de la ciudad.

Todos los días se levanta desde muy temprano, se prepara para una nueva oportunidad, se coloca su vestuario y alista sus “juguetes”, así es como ella se refiere a sus instrumentos, para empezar una nueva travesía. Busca un lugar estratégico con gran movimiento vehicular para ubicarse en el “faro” ese lugar cargado de adrenalina y expectativas, donde demuestra todas sus habilidades artísticas con el fin de entretener y “sacarle una sonrisa a la gente”.

Al principio, siempre había un obstáculo que no le permitía avanzar, hasta que un día una amiga llegó a su casa y le prestó unas cintas con la cuales empezó a practicar este arte. Más adelante, un amigo le ayudó hacer un ula, “recuerdo que mi primer ula era de una manguera”, poco a poco fue creciendo esa gran pasión por este arte, lo importante era querer hacer las cosas y hacerlo cada vez mejor, no por dinero, simplemente por gusto.

Anteriormente, solo los hombres practicaban estos actos, pero ahora las mujeres han ido tomando empoderamiento en las artes callejeras. Un claro ejemplo es Natalia, quien ha viajado por muchos lugares del país dando a conocer todas sus habilidades artísticas, dejando huella en cada lugar que visita por su gran carisma, motivada por las sonrisas y los aplausos de los transeúntes, enfrentando los prejuicios sociales e incentivando a las mujeres a ejercer su arte con pasión, así sea en las calles.


Fotografía suministrada por la artista.

Con el paso del tiempo ha ganado más experiencia en las calles con este arte, de la mano de otros artistas, comparte conocimientos y vivencias. Uno de los actos que más llama la atención en sus presentaciones es el ula - ula con fuego “al principio daba mucho miedo y más cuando se pone en el cuello y en la cadera” Algunas quemaduras y cicatrices han dejado en su piel estas prácticas, pero ella considera que es la única manera de aprender el circo callejero.

Natalia practica este arte incentivada por la pasión, porque es una actividad que la satisface, gane dinero o no lo sigue haciendo con frecuencia, es un acto que la libera y la hace sentir una mujer independiente. Todas las tardes y los fines de semana se dirige con una actitud muy positiva hacia los semáforos más transitados, en especial los que están ubicados cerca a los centros comerciales más reconocidos de la ciudad.

Esa transición que existe en medio de unos segundos en el semáforo, cuando pasa de verde a amarillo y de amarillo a rojo, tiene mucho significado para esta joven artista. Su corazón se acelera, los nervios que genera la adrenalina de un nuevo acto invaden todo su cuerpo, pero la motivan sus ganas de hacer lo que más le gusta, representar por medio de su cuerpo e instrumentos la pasión que siente por este arte.

Muchos transeúntes la admiran por sus cautivadores actos artísticos y la recompensan con dinero o sonrisas, algunas veces son muy generosos con ella, como otras veces no lo son, como ella dice: “lastimosamente existen muchas personas que estigmatizan y generalizan, lanzan prejuicios a aquellos que practicamos este tipo de arte, porque piensan que es vagabundería”, pero para muchos de estos artistas callejeros es su trabajo y su sustento diario.

Ella suele realizar varios actos artísticos con diferentes instrumentos, como cintas, clavas y especialmente el ula, es su juguete esencial, "lo que no puede faltar para un show es el ula-ula”; considera que cada uno de estos objetos tiene un significado muy especial para su vida, cada uno tiene un valor especial y genera un acto diferente. Muchos de estos instrumentos poseen diferentes tamaños, colores, pesos y texturas, cada uno con un recuerdo y una historia por contar, con cada uno ha aprendido y trasmitido alegría a muchas generaciones.


Fotografía suministrada por la artísta.

Siempre concentrada en lo que está haciendo, se coloca sus audífonos, enciende su música favorita y empieza a presentar su show, siempre con una gran actitud, una gran sonrisa en su rostro y muy pendiente del tiempo del semáforo. Pretende seguir adquiriendo conocimientos sobre este arte, recorrer incontables caminos, conocer mucha gente, asistir a congresos y encuentros de circo callejero para crecer personal y profesionalmente.

Por medio del arte callejero, artistas como Natalia, transmiten mensajes a la población sin importar edad ni estrato social, rompiendo los estigmas que se tienen frente a estas prácticas callejeras. Muchas personas como esta mujer ven en un semáforo o en las calles, el mejor espacio para expresarse, esperando que llegue el momento, el cambio de color que indica que su acto ha finalizado, para que sus espectadores le reconozcan con dinero o sonrisas su gusto por el show presenciado.

Una futura profesional que se encuentra dentro de la numerosa familia de artistas callejeros es Natalia, una joven emprendedora y sin límites quien complementa su profesión con el arte, incentivando así a las nuevas generaciones a realizar actividades artísticas y a dejar en libertad las pasiones para poder ser feliz. Sin importar su profesión, piensa seguir practicando el arte callejero “Siempre, hasta que me den las piernas, porque es mi gran pasión y es lo que me hace feliz”.


 
 
 

Comentarios


  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • YouTube
  • Icono Social SoundCloud
Asset 34PNG.png

Pa' la gente
2023

bottom of page