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El negocio de las “modelos webcam” en Ibagué


Ibagué según el DANE en el trimestre agosto-octubre con un 15% fue la tercera con mayor tasa de desempleo en el país, y este dato ha motivado la aparición de nuevas actividades económicas; una de ellas es el negocio del modelaje webcam, que cada vez tiene más fuerza. Y, como cualquier práctica dentro del mundo laboral, se divide entre trabajadores dependientes e independientes; para este caso: en estudio o en la casa. De esta última manera se desempeñan Sophie y Aby.

Ellas aunque son pareja, ante sus “seguidores” se presentan como simples amigas porque “esto les genera más morbo a ellos”, según comentan. Sophie con 24 años de edad y Aby con 21, están inmersas en este mundo de computadores, lencería y fetiches desde hace aproximadamente dos. Esta labor les permite trabajar desde la comodidad de su propia cama; compartir más y mejor tiempo con la hija de Sophie, que ambas crían; y como si fuera poco, lo que más se festeja Aby es que: “¡me pagan por darle un beso a mi novia!”.


La profesionalización ante la cámara

En contra de lo que muchos pudieran pensar, este trabajo no se limita simplemente a pararse frente de una videocámara y desnudarse; por el contrario, este labor que llegó a Colombia hace poco más de una década, cada vez se hace de manera más sofisticada. Como en cualquier otra empresa, hay horarios y turnos bien establecidos, por ejemplo de “8:00 AM a 2:00 PM”, en el caso de las modelos que trabajan para un estudio. Del otro lado, están las modelos como Sophie y Aby, que aunque trabajan desde su casa, ellas mismas se fijan sus horarios y metas. “Normalmente estamos conectadas desde las ocho de la noche hasta la hora de la madrugada en que alcancemos nuestra meta de tokens fijada”, afirman ellas.

Aunque la decoración del espacio “se debe asemejar lo mayor posible a un cuarto de universitaria normal, ya que esto les atrae más a los visitantes” explica Sophie; “también es cierto que les gusta que todo esté bien organizado y limpio”, complementa Aby. De igual manera, el aspecto físico de ellas debe estar especialmente cuidado; “no me voy a mostrar con las lagañas”, se ríe y enseña Aby al mismo tiempo. Y, al hablar de las indumentarias que utilizan, la palabra “monotonía” no puede pasarse por alto. En tanto que, lo que utilizan diariamente debe ser acorde para las diferentes épocas y festividades del año.

Similar a cualquier otra profesión, tienen sus propios espacios de capacitación. En primera instancia, se puede mencionar la reconocida agencia dentro del gremio, ubicada en Medellín, llamada Juan Bustos University. Pionera en Latinoamérica en este ámbito, y en donde según Sophie y Aby, “te enseñan etiqueta, glamour y a cuidar tu imagen”. También tienen sus congresos que rotan anualmente de sede, al mejor estilo de la academia, el más reconocido: Lalexpo. Además, hay “retiros” donde se congregan entre colegas para intercambiar las experiencias que las han llevado a obtener los resultados, que según Aby “siempre están basadas en la constancia y disciplina de sus shows”.


La incipiente legalidad del negocio

Palagente.com se acercó a la Cámara de Comercio de Ibagué para indagar cómo figuran los estudios de modelaje webcam ante ellos, y el panorama es bastante incierto. Aunque ya algo precavidos gracias a Sophie y Aby del aproximado de 20 estudios de esta clase en la capital tolimense, y ante su táctica camaleónica de registrarse como “estudios fotográficos” o “entretenimiento para adultos”, el asunto es todavía más complejo.

En la base de datos del ente encargado de regular las empresas a nivel nacional, el código clave es el 9609. Ya que éste recoge textualmente “otras actividades de servicios personales”. El asunto pasa por el hecho que, es tan ambiguo que recoge: peluquerías para mascotas, pasando por salones para masajes corporales, hasta prostíbulos; pero, de estudios de modelaje webcam nada se dice en concreto. Los mismos funcionarios de la Cámara de Comercio confirman el camuflaje que utilizan estos sitios para lograr ser legales, aunque no mostrando su verdadero rostro. Así que, si cualquier ciudadano acudiera a ese organismo mercantil para saber el número exacto de estudios de este tipo que hay en Ibagué, no obtendría una respuesta ya que ni ellos mismos tienen una cifra exacta.

Si bien se conoce la iniciativa de dicho ente regulador para crear un código que acoja más certeramente a los estudios webcam; también vale la pena mencionar que ante el CIIU (Clasificación Industrial Internacional Uniforme) todavía no figuran mencionados estudios como una actividad empresarial con todas las de la ley. El CIIU se encarga de establecer, codificar y armonizar las actividades económicas a nivel mundial. Esto pone todavía más en entredicho la consolidación legal de los estudios webcam.

¿Cómo les llega el dinero del ciberespacio al bolsillo?

La operatividad del negocio tiene tanto de fácil como de difícil. La moneda es el token, que es el incentivo que reciben las modelos por su desempeño. Uno de éstos le cuesta al cliente $400 colombianos; $200 se los queda la página que se presta como soporte para el show y, el resto son automáticamente depositados en las cuentas de las modelos.

Dichas páginas se podrían definir como unas transnacionales del modelaje webcam. Chaturbate y MyFreeCams son las dos colosas norteamericanas, y a su lado está la casa española BongaCams. La comparación más sencilla sería con YouTube, al igual que en esta plataforma: las modelos abren una cuenta; registran su perfil con los datos que desean ser reconocidas ante sus futuros “seguidores”; y finalmente envían un email con su pasaporte escaneado y una fotografía de ellas mismas enseñando un documento que las acredite como mayores de edad.

Así de práctico es el asunto, hasta que se trata de cómo hacer real los tokens. Para esto, recurren a “carteras”, que son especies de cuentas bancarias en donde las páginas se encargan de hacer llegar la cibermoneda en dinero contante y sonante. En el caso de Sophie y Aby la cartera que utilizan es Paxum, la cual les permite tener un plástico al igual que una tarjeta débito o crédito común y corriente. Todo este proceso puede decantar en un buen día, como el que más recuerdan Sophie y Aby, cuando obtuvieran 5.000 tokens, o sea, $750.000; ganados desde su propio hogar.



 
 
 

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