2021: Ecos de resistencia y movilización social
- Álvaro Andrés Guzmán Garzón
- 31 dic 2021
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 24 mar 2022
Realizar un viaje en carretera por Colombia es encontrarse con todo tipo de paisajes. Desde las majestuosas montañas y nevados, las llanuras, los cultivos de todo tipo de frutas y verduras, hasta los grandes ríos que abastecen de agua campos y ciudades.
Pero también es encontrarse con la memoria colectiva de los pueblos. Esa memoria presente en los habitantes y en las muestras artísticas plasmadas como símbolo de resistencia, tal y como sucedió en el presente año, donde el arte en su amplia expresión aportó a la resignificación de espacios, donde muros y calles del país se convirtieron en una galería viviente del paro nacional.

Foto: Álvaro Guzmán
El estallido social del 2021, deja una huella inquebrantable en la memoria de los colombianos. Un paro nacional, motivado por la impuesta Reforma Tributaria, sumado al descontento general de los colombianos frente a múltiples inequidades en los últimos años. Multitudinarias manifestaciones se presentaron en las ciudades del país. Con plantones, marchas, performance, entre otros tipos de movilizaciones, la ciudadanía se hizo escuchar.
El arte urbano llegó para reivindicar y plasmar una realidad tal vez olvidada pero latente. Paredes llenas de color se levantaron para que todo aquél que pase recuerde lo sucedido, y sea un llamado de atención para la no repetición y para mantener la voz en alto.
En Ibagué, pasando por la Cra.1 Sur, bajo el puente que a sus espaldas lleva al Terminal de Transporte, un mural gigante con la consigna “nos están matando”. Más abajo por la calle 60 con Cra.5, un aviso que da cuenta del cambio de nombre de dicha avenida. Santiago Murillo, en homenaje al asesinato de aquel joven que fallece luego de ser herido con arma de fuego a manos de miembros de la policía. Justo en frente, siguiendo en la calle 60, que fue epicentro de la protesta en Ibagué, se encuentran aún murales con la cara de Santiago y en memoria a la lucha social.

Foto: Prensa Estudiantil Universidad del Tolima
Además los borrosos recuerdos de pintura sobre la calle que relataban los sucesos allí vividos, y la fuerza de lucha de los jóvenes por un país mejor. Esto mismo se vivió sobre la Avenida Ferrocarril y la Cra. 5 con 37, donde las carreteras se convirtieron en enormes lienzos para dejar plasmados mensajes de lucha y cambio. Poco a poco estas enormes piezas de arte se fueron borrando por el paso de los carros, personas, la lluvia, pero ha quedado el recuerdo de resistencia en miles de personas.
Fotos: Prensa Estudiantil Universidad del Tolima - Ávaro Guzmán
El monumento a Andrés López de Galarza ubicado en el viaducto del Sena de Ibagué es otro espacio que se resignificó con la intervención de los jóvenes. Para algunos, dicho monumento representaba el genocidio, la barbarie, y el desconocimiento al pueblo. Además de ser un monumento que enaltece la conquista y el poder sobre otros. En medio de las protestas del 28 de mayo el monumento fue desmontado por algunos manifestantes. En ocasiones anteriores el busto ya había sido quemado, pintado, y marcado con mensajes que expresaban el sentir de indignación ante del conquistador español.
Luego de ser desmontado se presentó una intervención artística liderada por jóvenes de la ciudad de Ibagué, donde se instaló un nuevo monumento que representaba las raíces indígenas ancestrales de la comunidad. Y como en una guerra de poderes, al día siguiente el secretario de gobierno de la ciudad decidió desmontar la imagen representativa arrancando pedazos de la misma y luego ordenando la destrucción total del monumento.
Al día de hoy, en el lugar donde descansaba la imagen de Andrés López de Galarza, se encuentra la consigna “mi raza es Pijao de sangre bravía” fragmento del himno de la ciudad de Ibagué. De igual forma son muchos los vestigios alusivos al estallido social que podemos encontrar en diversos puntos de la ciudad y que nos recuerdan que la protesta trasciende dejando su huella en las calles.
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Foto: Álvaro Guzmán
Al igual que en la ciudad de Ibagué, las ciudades, pueblos y comunidades de Colombia dejaron arte como corredor cultural. En el mes de julio tuve la oportunidad de participar en la la Segunda Asamblea Nacional Popular, espacio donde convergen movimientos sociales y políticos de diversas regiones del país, dicho encuentro que se realizó en la ciudad de Cali, me permitió en el recorrido que realicé por carretera, encontrar la huella del proceso de movilización que vivió el país durante el presente año, pasando por Cajamarca, y en toda su entrada se encuentran aún murales con mensajes alusivos a la protesta social, que a simple vista son muy notorios.
Cajamarca como punto clave de acceso entre el centro y el occidente del país, fue un territorio fuerte en medio del estallido social. Los bloqueos realizados por campesinos y camioneros en dicho punto, dejaron un claro mensaje contra las condiciones desiguales a las que se afrontan diversas familias tolimenses y colombianas. Mensajes contra el cobro de un nuevo peaje, contra el gobierno y las políticas que desconocen al pueblo.

Foto: Álvaro Guzmán
En nuestro camino hacia Cali, se nos presentaron algunas dificultades, pues fuimos detenidos en diversas ocasiones por la Policía Nacional, quiénes no permitían nuestro ingreso al departamento del Valle del Cauca. En uno de los retenes, en el que las delegaciones fueron detenidas por más de cinco horas, los diversos grupos de personas que se dirigían al encuentro se reunieron para cantar, tocar instrumentos y armar una olla comunitaria en donde todos pudieran alimentarse. El pueblo nuevamente se unía alrededor del arte y la comida para mantener sus fuerzas.
Cali recibe a sus visitantes con murales en su entrada. Esta ciudad al ser cuna de la resistencia, es uno de esos lugares que mantiene la llama de la lucha y la esperanza encendida. Las consignas de resistencia, están presentes por las avenidas principales, en la Universidad del Valle, y en Puerto Resistencia.
El monumento a la resistencia que se levantó en Cali, es una expresión que rinde homenaje a todas aquellas personas que hacen parte de la lucha social y que creen en el poder del cambio. Con las manos de niños como semillas, escudos con las caras de quienes han sido asesinados en medio de las manifestaciones; homenajes a las ollas comunitarias, personal de salud, equipos de Derechos Humanos y Guardia Indígena; representación de la Pachamama, primera línea, jaguares, y en lo alto el mensaje de Colombia resiste.


Fotos: Álvaro Guzmán
El monumento, que es una mano mirando al cielo, se encuentra en Puerto Resistencia, un lugar que fue acogido por los manifestantes y resignificado para ser símbolo de lucha. En este lugar se gestan acciones sociales, con la casa cultural a un costado y un CAI intervenido. Puerto Resistencia es un símbolo lleno de color, que invita a quiénes visitan o simplemente pasan por el lugar, a escuchar, conocer y comprender la realidad que se vivió.
Esto mismo pasó en ciudades como Bogotá, donde el Portal de la Resistencia se edificó desde una esperanza colectiva, y acogió a todos quienes sintieran la necesidad de manifestarse contra las políticas abusivas del gobierno. El Monumento a los Héroes otro espacio en la capital que tuvo un proceso de intervención y resignificación, el cual, a través del arte permitió se plasmara el sentir de muchos colombianos, al igual que muchos espacios para dejar ver a sus habitantes la historia de un nuevo pueblo.

Foto: Prensa Estudiantil Universidad del Tolima
Santa Marta no se quedó atrás, sus paredes cuentan la lucha de un pueblo. En las calles reunidos los ciudadanos que tratan de salir adelante en medio de una ciudad que revienta de turismo. Los paisajes urbanos, con los que te cruzas cuando vas en un taxi, carro o bus, dan cuenta de las condiciones desiguales tan marcadas que hay en la ciudad. Los lugares más visitados son muestra de la cantidad de trabajo informal, y uno de esos días, con un poco de lluvia, las calles por las que caminé se inundaron.
Una ciudad muy bella, que también vive su realidad, sus condiciones sociales y su lucha propia. Escuchemos un poco lo que el mar tiene por decir, lo que la Sierra Nevada tiene por decir, lo que los pueblos tienen por decir. Y es así como en una de las calles más concurridas del centro de Santa Marta se encuentran toda clase de afiches que resaltan que la lucha social también se vive allí. “Somos flores del mismo jardín”, “todas las aguas son benditas”, “el bien germina ya”, “vive el paro”, son algunos de los mensajes coloridos plasmados en sus muros como otras tantas ciudades del país.
Fotos: Álvaro Guzmán
Colombia es un territorio en constantes luchas, las manifestaciones no se hacen esperar. El estallido social es solo una muestra de lo necesario que es el cambio que exige el pueblo, y desde hace muchos años viene trabajando para conseguirlo. Los jóvenes y todas las ciudadanías libres, se tomaron las calles nuevamente, y no las han abandonado. Dejando sus huellas con arte, cultura, intervenciones, y demás muestras de resistencias, se comprueba que afuera sigue el grito de esperanza, de inconformismo, de cambio y de protagonismo social.
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