De las aulas a las casas
- Pa´la gente

- 27 ago 2020
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 6 nov 2020
Por: Daniela Olaya Herrera
Juanjo y Alicia tienen cinco años, viven en la ciudad de Facatativá y cursan el grado transición en el colegio Happy Kids. Desde que inició la pandemia en sus vidas han cambiado muchas cosas, pasan más tiempo en casa con sus familias, no pueden salir a jugar a la calle, y sus clases las reciben a través de medios virtuales.
Todas las mañanas de lunes a viernes se despiertan a las 7.00 a.m, sus mamás les preparan el desayuno, los bañan, les ponen su uniforme para el desarrollo de las clases de 8.00 a 10.00 a.m, allí se encuentran con la profe Alba, dispuesta desde una pantalla a compartir y enseñar lo que deben saber niños de su edad.

Alicia es una pequeña con sonrisa preciosa, con sus dientes pequeñitos y una vocecita tierna, su mamá Magda Meneses es profesora, trabaja con jóvenes de población vulnerable de escasos recursos y ha tenido la posibilidad de compartir las dos horas de clase con Alicia, pues su horario le ha permitido dedicarle tiempo a la educación de su hija.
Según Magda las clases en línea han significado un avance para Alicia, ve que participa más, ella siente que su hija es una estudiante poco visible por su timidez, es más fluida a la hora de hablar, sus procesos cognitivos han mejorado ya que puede reforzar los conocimientos a su hija con mayor atención.
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En el cuarto de Alicia se acondicionó un pequeño salón de clases con una sillita, un computador y un tablero pequeño que le sirve de apoyo para algunas actividades. Su mamá está toda la clase sentada a su lado pendiente de lo que dice la profesora y de las actividades que realiza, pues a pesar de que las clases son dinámicas, como lo explica Magda siempre está la posibilidad que se desconcentre.
Según un artículo del portal Guiainfantil.com “El tiempo de concentración de los niños según su edad” los niños en edades de 4 y 5 años tienen un tiempo de concentración entre 8 a 25 minutos, lo cual puede variar algunas veces como lo afirma Laura Herrera estudiante de octavo semestre de la carrera Licenciatura en Pedagogia infantil de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, “en la virtualidad ellos necesitan aún más estar con un acompañante para poder seguir el hilo de tutor estudiante, ya que con el simple hecho de que estén distractores como la mascota, hermanos u otros factores que afectan la concentración esta se va disminuir.
Juan José tiene un lugar de clase distinto, a él le acondicionan el comedor redondo de vidrio y madera de su casa, participa de sus clases junto a su mamá Ángela Olaya. Para Juanjo, las clases virtuales también han sido beneficiosas como afirma Ángela, él ha avanzado mucho con los números, que son su dolor de cabeza gracias a que ella tiene la posibilidad de prestar atención al desarrollo de sus clase
Ángela trabaja desde casa y cuando contesta una llamada tiene que dejar a Juanjo un momento solo, que por lo general aprovecha para escaparse a jugar, correr por la sala o simplemente dejar estar atento a la clase, “si no estuviera mi hija mayor en casa sería más difícil para mí, ella está pendiente de él cuando tengo que contestar o hacer algo urgente del trabajo”.
Estos dos pequeños tienen suerte de que sus madres estén en casa y puedan estar al pendiente de sus clases, pero con la apertura gradual de la economía muchos padres han tenido que dejar a sus hijos solos frente a la pantalla pues tiene que responder no sólo a asuntos de casa sino también laborales como lo destaca un artículo publicado por la BBC “Cuarentena por coronavirus: qué es el "efecto padres" en la educación y cómo podría marcar a la generación covid-19”, las responsabilidades se han duplicado y concentrado en el hogar, algunos tienen las posibilidades de sortear los limitantes pero la desigualdad tanto económica como educativa de muchos padres en Latinoamérica, pueden afectar el avance académico de los niños.
Pero ¿Cómo nos aseguramos que los procesos educativos se están dando correctamente? Para Alba Carranza, Tecnóloga en infancia, profesora de Alicia y Juanjo, con 15 años de experiencia el reto más difícil de afrontar es la impotencia a la hora de no saber qué procesos realmente los niños están llevando, según ella “se pueden dan todo tipo de actividades pero eso no asegura que los procesos se cumplan”.
Fuente: Colegio Happy Kids
Las mamás de Juanjo y Alicia están felices con las clases de sus hijos y esto no sería posible sin el esfuerzo de su profesora Alba Carranza, quien también es madre y tiene responsabilidades en casa y a pesar de todo le dedica 6 horas a la preparación su clase que dura dos horas, “tuve que ponerle más horas a mi día” expresa.
Las profesoras de preescolar y jardín tienen que saltar, cantar, disfrazarse, contar historias sobre los números, las letras… y todo frente a la pantalla de un computador para que los niños no se aburran en la clase, así lo menciona Lorena Pérez licenciada en pedagogía, encargada de un grado jardín y con 5 años de experiencia, para ella las mayores dificultades de las clases virtuales en un principio fueron los padres de familia ya que todos opinan y piensan diferente, y la segunda es no poder estar presencialmente con los niños para poder guiarlos como ella quisiera.
Según estas dos maestras la innovación y la dinamicidad ha tenido que triplicarse, durante sus clases usan gran cantidad de herramientas tecnológicas para que los niños aprendan. Para la profesora Alba las TIC no eran su fortaleza, pero en este punto de la pandemia ha tenido que aprender a usar aplicaciones para las actividades, hacer diapositivas dinámicas, apoyarse en los vídeos… todo esto con el aporte de su familia.
Alba y Lorena señalan que en la edad en que están Juanjo y Alicia no todos los procesos se concentran en saber números, colores, leer o escribir… gran parte del aprendizaje se concentra en el desarrollo social de los niños, aprender normas, desarrollar una expresividad, aprender a convivir con sus amiguitos, además de reforzar el saber por medio de la socialización de los temas con sus compañeros. Según un artículo publicado por el diario El Heraldo de Barranquilla “Pandemia y educación virtual”, “El uso de TIC remotas puede contribuir a instruir, pero difícilmente puede reemplazar la actividad presencial que se necesita para educar.”
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Las clases virtuales y sus efectos no son pocos y sencillos de explicar, la economía, la creatividad, la paciencia… son algunos factores que ponen en peligro la calidad de la educación. Según Edna Bonilla secretaria de Educación de Bogotá en una entrevista a la revista Semana cuando le preguntan sobre la calidad en la educación, “cuando regresemos a clases presenciales no podemos llegar como si aquí no hubiese pasado nada” dando a entender que los procesos educativos no se completarán en un 100% solo con la virtualidad se tiene que reforzar el conocimiento también cuando se vuelva a la presencialidad.
Aun con el llamado del Ministerio de Educación Nacional a retomar las clases a través de un modelo de alternancia en los municipios no Covid o con poca afectación, al parecer las clases virtuales se extenderán hasta el próximo año, así que como lo aceptan Alba y Lorena el apoyarse en el uso de las tecnologías, seguirá siendo necesario en las actuales cincunstancias.







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