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“El Negro Freemen”, el ingeniero de la vida alternativa y saludable en Ibagué

Por: Daniela Tellez

El Negro Freemen

El "Negro Freemen", es un hombre que piensa antes para definirse a sí mismo. Con disposición y amabilidad se acomoda en una silla en medio de la Plaza de Bolívar en una tarde calurosa de Ibagué, para hablar de la filosofía que adoptó desde hace años: tener una vida sostenible en todo el sentido de la palabra. Hace un año y medio se graduó de Ingeniería Forestal de la Universidad del Tolima; en sus ratos libres se dedica a distintas actividades dentro de la institución, como el circo, el teatro, las huertas urbanas y montar bicicleta, pero su fuerte siempre ha sido el reciclaje.

El nombre de pila Del "Negro Freemen" es Andrés Felipe Duque Mora, es un hombre que cree fielmente en la construcción de un mundo más sano, ecológico, sostenible. Su sobrenombre fue adoptado luego que alguien lo llamara así, aunque anteriormente lo llamaban "andrógino".



La historia de su inseparable “bici”

Desde pequeño, Negro Freemen tomó la bicicleta como actividad lúdica, pero con el paso de los años se convirtió en más que eso. Su tatuaje en el brazo izquierdo lo confirma. "Cuando tenía 13 años me iba con mi tío en bici hasta el aeropuerto", Pero luego cuando ingresó a la universidad lo adoptó como su medio de transporte, para hacer largos recorridos desde el barrio Tolima Grande, ubicado en la comuna ocho hasta la Universidad del Tolima; más de 7 km dando pedal. "En un principio mi papá me daba lo de los transportes, entonces mi táctica era irme a pie para ahorrarlos. Cuando alcancé a ahorrar me compré una bicicleta en $50.000" desde entonces empezó a movilizarse en la bicicleta por una cuestión económica.

Andrés Felipe ha tenido nueve bicicletas y desde hace un tiempo no utiliza el transporte público, ya que considera que no es eficiente. Él prefiere utilizar más taxis que los colectivos, "detesto andar en bus. Me parece que hay muy mal servicio, demasiado lento. No vale la pena perder la vida montado en un bus".

En la actualidad se moviliza en su bicicleta azul, la tiene desde noviembre del año 2017 con un duende del mismo color que la bici. Lo utiliza porque, "es para una protección de robos. La gente le da miedo, hay mucha magia popular y las personas no creen".

Con las bicicletas que ha tenido, ha viajado por varios lugares de Colombia y del mundo, no solo de turismo, sino también por trabajo. Últimamente estuvo en la costa colombiana de vacaciones con la familia; comenta que ha viajado a Chile, Argentina y algunos países de Europa, donde ha durado varios meses como mochilero.

Entre otras cosas, el pela'o de la bicicleta expresa que las siguientes administraciones municipales de Ibagué, le tienen que apostar a una mejor pedagogía ciudadana para que la población entienda que la bicicleta es un medio muy eficiente de transporte alternativo. Y mientras esto pasa, él se seguirá movilizando a su trabajo o a sus actividades con algunas dificultades en la vía, el maltrato de los conductores y el mal estado de las carreteras. Es decir, que su bici lo acompañará hasta entonces.

“Yo ni sé por qué escogí estudiar Ingeniería Forestal”

Cuando se le pregunta sobre el colegio donde estudió, piensa con mucho detenimiento, ya que pasó por varios. Andrés está próximo a cumplir 30 años. Estuvo tanto en instituciones privadas como en públicas, en Bogotá y en Ibagué. Comenta que en ese entonces era muy andariego, pero cumplido con sus trabajos. Pasaba de un colegio a otro por cuestiones conflictivas, no le gustaba que los profesores fueran injustos con él.


Próximo a terminar sus estudios secundarios no sabía qué estudiar, y que hasta al “sol de hoy”, como lo expresa, no sabe porqué estudió Ingeniería Forestal. Sin embargo, al pasar el tiempo, la recuerda como ninguna otra, "lo que soy, ha sido gracias a lo que aprendí en la Universidad". Cuenta con picardía las salidas pedagógicas que tuvo. Actualmente, el Negro Freemen relaciona su carrera con varios proyectos ambientales.

Su casa: esparcimiento y tranquilidad

En su casa del barrio Departamental, me recibió mientras preparaba el desayuno. Según él, se levanta en promedio a las 6:00 a.m. todos los días y lo primero que se toma es una taza de agua caliente. La sala quedaba en un segundo piso, pero para pasarla tenía que quitarme los zapatos. Hablamos casi toda la mañana, mientras él tomaba un líquido de yerbas y escuchaba música; fuimos a la terraza donde cultivaba diferentes plantas para su alimentación y en un cuarto pequeño de ese mismo piso, quedaba el lugar donde realizaba diferentes productos con el reciclaje.

Hace 10 años no come carne, tampoco bebe café. Esa decisión la tomó cuando estaba aprendiendo el proceso de reciclaje. No consume nada que esté procesado o empacado. Según él ha sido un camino muy difícil porque anteriormente estaba acostumbrado a comer papas fritas, gaseosa, y otros productos que son denominados como comida chatarra, prefiere cocinar en su casa o comer donde sus padres.

En la actualidad tiene un grupo de amigos, que también son sus clientes, porque tiene un colectivo llamado Barriga Llena, Corazón Rebelde mediante el cual promueve un estilo de vida saludable y vende almuerzos todos los días y comida sana los fines de semana.

La sociedad te apremia por el consumo que haces”, en algunos momentos se ha sentido oprimido por las acciones de las personas. Sin embargo, él sigue adelante y ya no le importa lo que lo dicen los demás. No le gusta ver el desperdicio que ha generado el plástico en esta sociedad; como los pitillos o las bolsas de mano.

Dentro de sus concepciones, la palabra “basura” tiene otros significados. Andrés distingue a los residuos orgánicos como un desecho de la sociedad de consumo.

La liberación del cuerpo en el Acroyoga

Todo empezó en el año 2011 cuando el Negro Freemen practicaba vela aérea en la terraza de Artes de la Universidad del Tolima. La profesora encargada del ejercicio lo incentivó con otros compañeros a practicar acroyoga; un tipo de relajación, no un deporte, aclara Andrés.

Principalmente es una acrobacia en dúo. Entre los beneficios que tiene la Acroyoga está una mayor comunicación con el propio cuerpo, y con el del compañero o compañera de salón.

Esta actividad mejora la condición del cuerpo, más consciente, una mente saludable. Es una diversión y un juego practicarlo. Un trabajo psíquico-emocional; desarrolla la creatividad y crea unos lazos más fuertes.

También práctica los masajes terapéuticos, una actividad donde el ser humano se relaja y libera diferentes tensiones que tiene el cuerpo. Por esa razón, acepté la invitación que me había hecho un sábado a las 6:30 de la tarde en la Casa de la Juventud.

Estaba en el centro del grupo. Se notaba que la mayoría de las personas le tenían un gran aprecio, como sucede en los demás lugares donde he estado con él. Su risa y sus comentarios generaban un buen ambiente colectivo. Me retiré del lugar con la alegría de haber aprendido algo nuevo, "para el alma y el cuerpo”.

Por lo pronto, como un hombre emprendedor y alternativo, el Negro Freemen tiene muchas aspiraciones en su vida. Una de ellas es seguir estudiando; quiere hacer una maestría relacionada con alimentación y además crear su propia pizzería vegetariana.


 
 
 

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