Fotografía, trova y agricultura desde la Despensa Agrícola
- Pa´la gente

- 8 abr 2021
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 19 dic 2021
Por: Andrés Moreno
Jamir Londoño nació y creció en las montañas del municipio de Cajamarca, desde muy pequeño se destacó por su gran capacidad de hacer diversas actividades. Hace más de 30 años se dedica a la fotografía, también ejerce la agricultura y ahora utiliza redes sociales para hacer trova y retaílas, con diversos temas.

Después de caminar por mas de una hora logramos llegar a su hogar de crianza, un humilde rancho de color verde ubicado en lo más alto de la vereda La Tigrera, donde se alcanza a apreciar el volcán Machín y apenas se divisa en aquella fría mañana cajamarcuna el Nevado del Tolima “estas son las maravillas de mi tierra” dice mientras modestamente se acomoda el sombrero, él es un hombre delgado y bastante alto, en su cabello se aprecian algunas canas, con unos ojos grandes y una prominente dentadura de la cual es poseedor.
Me invitó agua de panela para calmar la sed y con azadón en mano nos dirigimos al surco donde me quiso mostrar el proceso para sembrar la arracacha, producto insignia de la Despensa Agrícola de Colombia.
¿Quién es Jamir Londoño?
“Es un fotógrafo, ante todo esa es mi esencia, soy procedente del campo, soy el mayor de tres hermanos; nací acá, por parte de mi papá soy de origen antioqueño y por parte de mi mamá autentico tolimense; mi gran pasión es la fotografía. Soy un poco romántico, cómico y también tengo mi parte introvertida” me dijo mientras con sus picarescos gestos dejaba escapar una risa apretada entre sus labios.
En ese instante me detuve y quise preguntarle sobre su parte cómica ya que, en los últimos meses exactamente desde el inicio de la pandemia, en redes sociales es muy común ver videos donde este personaje se caracteriza con el sombrero aguadeño, el poncho y la camisa blanca típica de la región antioqueña, para grabarse haciendo trovas y retaílas que han tenido gran aceptación por parte de los cibernautas.
El Trovador
Quizá por su descendencia paisa le es muy fácil hacer trova, en sus registros fotográficos guarda las memorias y momentos de sus viajes por el eje cafetero y los pueblos de Antioquia, dice que le gusta mucho esta cultura siendo esta su preferida de toda Colombia.
“Lo hago por el amor a mi tierra, saco los nombres por ejemplo de los ríos o de los pueblos y luego los combino” en ese instante empezó a hacer una retaíla con el nombre de los ríos del Quindío, en los cuales mencionaba los principales afluentes de dicho departamento, tales como La Vieja, Rio Quindío, Santo Domingo, Barragán, entre otros...
Entre risas acepta que a veces le es muy difícil trovar porque tiene algunas dificultades para “caer en la nota”, pero siempre hace el intento y esto le ha traído algunos reconocimientos, por lo menos en el ámbito local donde en alguna ocasión le ofrecieron un espacio en la emisora comunitaria Machín Estéreo, para con su talento invitara a la gente a escucharla, también en el ámbito virtual donde junto con otra persona crearon el grupo “Los Arrecocheros” mismos que en algunos videos superaron las 3.000 vistas, “eso para mí es un orgullo, a veces uno hace las cosas por simplemente expresarse y hacer pasar a la gente un buen rato y termina siendo uno muy reconocido”, expresa entre risas .
Además de ser un hombre talentoso y multifacético, es muy entregado a las cuestiones religiosas, al abordar este tema quise preguntarle, ya que es muy común verlo en diferentes escenarios predicando.
Dios en la vida de Jamir
“Yo llegué a conocer a Dios porque en mi niñez fui una persona con enfermedades, cuando era adolescente quedé parapléjico, tenía unos primos que eran pastores en la iglesia y ellos oraron por mi, fue cuando el señor se glorificó y me sanó”, para él siempre ha sido muy importante tener a Dios en su vida y es por eso que en la actualidad es una persona que comparte sus vivencias con los demás y ha llevado la palabra de Dios hasta el rincón mas profundo de las veredas del municipio, “Dios es todo en la vida de un ser humano, si uno no cree en Dios pues no está en nada”.
Finalmente, y no menos importante quise preguntarle acerca de la fotografía en su vida, su significado e importancia para una comunidad como Cajamarca.
El fotógrafo
“La fotografía es mi gran pasión” dijo mientras pude notar en sus ojos un brillo distinto, sacó de su maleta un prototipo de lo que fue su primera cámara, me la mostró y empezó a explicarme su funcionalidad, seguido a esto le pregunté por sus inicios, “empecé a tomar fotos para salir al parque, de ahí conocí a Margaret Bonilla, quien quedó sorprendida con mi talento y me invitó a hacer parte de un grupo de fotógrafos del Tolima”.
De un momento a otro una bolsa negra fue puesta sobre la mesa y fue un total deleite ver una tras otra, las fotografías de este gran artista, entre ellas algunas que fueron de vital importancia tras el terremoto de armenia en el año 1999, ya que con estas Jamir evidenció la reconstrucción y reestructuración de escenarios relevantes para el municipio, tales como la parroquia San Miguel Arcangel, la alcaldía municipal y el coliseo Teresa Camacho.
No solo monumentos, paisajes y objetos hacen parte de su colección, el sentido del humor y las casualidades de la vida hacen parte de los encuadres que Jamir inmortalizó en cada una de sus capturas, en ese instante nos hizo una mini exposición de algunas fotografías “a mi me gusta ir mucho a las plazas de mercado, esos escenarios esconden infinidad de historias que merecen ser contadas”.
Caída la tarde llegamos al fin de nuestro encuentro y le pedí que me dejara tomarle una foto para el recuerdo, no puedo negar que los nervios se apoderaron de mi, frente al lente de mi cámara tenía a una leyenda viva de la fotografía en mi pueblo “Es raro estar frente a un lente, uno se acostumbra a ser quien toma las fotos siempre” me dijo, obturé y tras enseñarle la toma me fui.
Sin duda alguna es una grata experiencia conocer a este tipo de personajes, a quienes uno se acostumbra a ver en la cotidianidad y que al entablar diálogo con ellos es posible encontrar multiplicidad de historias que contar.

















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