Juegos de azar, un vistazo al mundo de las apuestas
- Julián Cárdenas
- 4 oct 2021
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 19 dic 2021

Consumo, productos de la ilusión
El deseo por una mejor economía, la satisfacción de pagar las deudas, la búsqueda de nuevas oportunidades o el otorgar bienestar a la familia mediante un mayor poder adquisitivo, es una constante a la cual siempre nos enfrentamos, es por eso que nos aferramos a las posibles oportunidades que aporten un futuro prometedor, entre ellas los bienes y servicios que otorguen esperanza, como lo pueden ser, chances, loterías, balotos y demás juegos de azar, todo esto lo podemos englobar en la industria de la esperanza, empresas que basan su lucro en la fantasía de un mejor vivir.
Ibagué es la onceava ciudad con mayor tasa de desempleo en Colombia, con un 18,2% según el Dane, lo que quiere decir que de 100 trabajadores que quieren trabajar y están en edad de hacerlo, 18 no encuentran empleo, pero hay que complementar esta cifra, la Tasa de Ocupación (TO) para la ciudad es de 48% con lo cual, 48 de cada 100 personas que están en el rango de emplearse lo hacen, así que un 48% sostiene la económica, mientras que un 18% busca opciones laborales que no encuentra. En este escenario de economía fracturada, surgen diferentes formas de subsistencia, para suplir las necesidades básicas, y entre ellas, un mecanismo esperanzador son los juegos de apuestas.
En la ciudad hay más de 500 locales que venden productos de azar, un número considerable para una ciudad que desde hace varios años afronta difíciles problemas económicos, esta disparidad se ve en otros territorios en donde suelen proliferar este tipo de juegos, ciudades también afectadas económicamente como Cúcuta, Quibdó y Riohacha. De esta manera es como si la precariedad en las condiciones de vida, aumentara la necesidad de consumo de estos bienes, los cuales son parametrizados al detalle por las empresas, para que al igual que en un casino la casa siempre gane. Dejándonos una especie de depredación por parte de la industria de la esperanza.
Pero ¿cuál es la probabilidad de ganar un baloto, una lotería o un chance? En el caso del baloto, existen cinco balotas con números del 1 al 48, no podemos repetir el número y a su vez no importa el orden en el cual las elijamos, además debemos escoger una súper balota, esta es una serie que va del 1 al 16. Todo lo anterior arroja una probabilidad de 1 en 15´401.568 o lo que es igual a 0.00000006492845 probabilidades de ganar, un escenario poco habitual de ocurrir; en el caso de una lotería de 4 cifras y 3 series, la probabilidad es de 1 sobre 10´000.000 otro caso nada frecuente y para un chace de 4 cifras es de 1 en 10.000. Aunque han habido casos de eventos poco comunes como ser electrocutado por un rayo, sobrevivir a un envenenamiento o caerse de un avión, estos siguen siendo más frecuentes que ganarse el baloto.
De esta y múltiples maneras las empresas se encargan de nunca perder, dando resultados demasiado infrecuentes, valiéndose del deseo y la necesidad de personas que a veces ya son adictos a comprar estas mercancías. Con los chances pasa algo distinto, estos escenarios aunque raros si son más frecuentes y alguna vez habremos escuchado casos de conocidos que han ganado 2 o 10 veces chances en su vida y esto también aviva las esperanzas y perpetúa el juego, con lo cual las empresas se sirven de este producto para anclar a los demás servicios, en el Tolima hay una empresa que brilla en este aspecto.

Nubia Robayo, consumidora habitual.
“Yo me he ganado ocho chances, el monto más grande fue de cuatro millones”
“Usted se tira la plata en eso vecino, le dije si vecina yo me la tiro en eso, me dijo no… yo no le tiro un peso, era un viernes, ese viernes me reventaron dos millones quinientos mil pesos. Néstor", comprador asiduo.
El total de activos de la mayor casa de apuestas del departamento en el año 2019 fue de $61.466´598.000 cifra que aumentó el año siguiente, aun con el contexto de la pandemia, la cual afectó significativamente la economía nacional. Para el año 2020 el total de activos fue de $70.099´039.000. Estos datos reflejan todos los elementos económicos que tiene la empresa como construcciones y edificaciones, equipo de oficina, terrenos, implementos de seguridad entre otros. Aquello nos permite ver lo rentable que es el mercado que se ejerce con base a los juegos de probabilidad.
Te podría interesar: Tolimense destacada en el ajedrez mundial
Lo social en las apuestas
El mercado de las apuestas es rentable, pero no solo son números lo que mueve nuestras vidas. En los puntos de venta es común ver relaciones sociales, en donde los consumidores conviven, forman lazos y habitan estos espacios. Tiendas, bares o panaderías son establecimientos que no solo se deben a su factor económico sino social, es allí donde los vecinos se encuentran, los viejos amigos se distraen y donde emergen nuevas interacciones comunales. De la misma manera en las casas de apuestas surgen estos modos de vida, la comunicación que se tiene con la vendedora, el cómo se discute sobre múltiples temas en la fila, como punto de encuentro o lugar de cotilleo, allí es donde se crean nuevas experiencias mediadas por los juegos de azar.

Cotidianidad en los locales de apuestas
Es habitual ver en diversos horarios distintos consumidores que están allí observando las cifras como si de un código santo se tratase o de la interpretación de los nuevos movimientos de la bolsa de valores. Ellos también están haciendo sus lecturas, a través de años de experiencia, cotejan datos, los analizan y sacan conclusiones al respecto, buscan el número indicado, aquel que les otorgue la suerte que justifique el tiempo y dinero invertido, aquel momento de satisfacción de haber conseguido algo que tanto anhelaban.
Néstor, sobre los hábitos de consumo y sus refranes.
Uno en espera de un golpe de suerte en cualquier momento.
La constancia vence lo que la dicha no alcanza.
La suerte es como la muerte, algún día llegará.
Anaelcer Mendoza. “Yo dije, el día que le vuelva a pegar un chance, no vuelvo a jugar más”.
Aunque hay cierta apreciación negativa, despectiva por parte de las ciudadanos hacia los los usuarios que gastan buena cantidad de dinero, esta práctica social no se puede entender solo bajo los parámetros del capricho o la adicción, consumir productos de fortunio de manera dedicada no es una simple banalidad. En sus tejidos hay fuertes lazos de deseo que han encontrado espacio bajo el consumo de estas mercancías, que sirven como promesas de milagro, bienaventuranzas que refrescan la vida de las personas y los motivan a soñar con mejores futuros. Son una especie de catalizador que les permite a los habitantes hacer un proceso de catarsis y escapar a un mundo de posibilidades.

Luz, empleada en casa de apuestas
“Es como un juego, algo que ya se volvió cotidiano para ellos”. Paola, trabajadora de la industria.
Nubia “A mí me hace falta jugar el chance”.
“La verdad yo considero que les está sobrando la plática”. Lidia, no compradora de estos productos.
Mónica Moreno, nula consumidora “Me parece tenaz que gasten tanto dinero en esto”.
Es por eso que el acto de comprar se vuelve un proceso ritualístico, el cliente busca inspiración en sueños, placas de coches, números ancestrales, visiones religiosas, patrones matemáticos, fechas familiares, reiteraciones de una cifra, números que previamente han ganado y un sinfín de parámetros, todo con el fin de encontrar la estrategia adecuada para la victoria, el proceso es pura abstracción, se busca obtener datos de donde sea para conseguir el premio, es como llevarle ofrendas a un dios para recibir su favor.
“A veces caen placas del carro, moto, fecha de nacimiento, fecha de muerte”. Lorena, trabajadora en juegos de apuestas.
Paola. “Muchas veces ellos se guían por los favoritos”.
El gasto de un consumidor habitual puede rondar entre los $3.000 a los $20.000 pesos diarios, habiendo excepciones donde se pueden gastar $50.000 o 200.000 diarios, frecuentemente se suele jugar con la lotería departamental del Tolima, como una especie de regionalismo en donde germina la esperanza, además la cercanía es un punto clave del consumo, los establecimientos más cercanos a los pobladores, respecto a ubicación, son los que se llevan los clientes; debido a ello, es la frecuencia con la que se encuentran estas instalaciones en tantos barrios, convirtiéndose en un elemento visual del paisaje en la ciudad, generando en algunos casos, cierto tipo de identidad con lo local, estrategia que beneficia a la empresa.

Anaelcer, frecuente compradora
Quizás quieras leer: Fotografía, trova y agricultura desde la Despensa Agrícola
Mecanismos de captación
Como es habitual de los casinos, los productos son llamativos, teniendo tipografías y colores que llaman deliberadamente la atención, letras rojas sobre fondos amarillos, tonalidades pastel para refrescar la memoria, gamas neutras para resaltar las iconografías y más, todas son estrategias usadas por las empresas de publicidad para captar al usuario, llenarlo de estímulos y así vender sus productos. De la misma manera al entrar en un establecimiento de apuestas, observamos cientos de códigos visuales en todos los espacios observables, el mensaje es claro, tienes que consumir.
Un factor que aumenta el consumo, en este tipo de negocios es la confianza y ese es un pilar clave al momento de decidir en qué gastar el dinero, los consumidores saben que empresas son seguras y a esas frecuentan, no importa el monto, la empresa tiene que retribuir el valor del premio, y manteniendo esa credibilidad es que generan una espiral de consumo. Incluso después de ganar el premio, inmediatamente se destina una parte de lo obtenido en nuevos chances; y es que los chances son los más probables de ganar, volviéndose pequeñas dosis de gasto, sutiles meriendas que por su monto no generan tanto rechazo en la compra a comparación de otros productos probabilísticos, además en esos diminutos snacks se perpetúan y sostienen los flujos constantes de dinero derivado de los juegos de azar.

Paola, vendedora de productos de fortuna
Otro elemento que sirve de anclaje a los usuarios y permea el gasto son los multi-servicios, el ir a pagar la luz, el internet, enviar giros, recibir dinero, pagar el SOAT, recargar la cuenta o comprar productos online, estos y más elementos ayudan a reforzar el imaginario de las empresas de azar, con ello buscan que pases el mayor tiempo de manera directa o indirecta en los locales y así termines comprando otra serie de productos, además de volverse centros comerciales de servicios en donde puedes hacer todo lo que necesites, esto genera dos dinámicas, una es confianza, comodidad y aceptación en la marca, y la otra es fidelizar al cliente, ofrecerle todo lo posible para que no se vaya, volviéndose una especie de monopolio.
Aunque estas empresas se sirven de métodos dudosos para aumentar sus beneficios, respecto a artimañas psicologías, de cierta manera han contribuido al tejido social, al aumento del empleo y a la inversión económica. A su vez ya forman un vínculo importante en la cotidianidad de diversos consumidores y refuerzan ciertos rasgos de identidad, permiten el cotilleo social, facilitan el consumo y sostienen los deseos de esperanza por un mejor vivir. Los juegos de azar son el escape a una llanura de posibilidades y en su fantasía se obtienen motivos por los cuales seguir deseando, el deseo por el deseo mismo es un rasgo que nos permite seguir con nuestras vidas.



Comentarios