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La labor docente en el campo

Enseñar y educar con el propósito de generar cambios positivos en la vida de las personas, es un papel fundamental en la sociedad; aun con las dificultades que puedan surgir en el proceso, un número significativo de maestros deciden emprender esta gran labor.

Natalia y sus estudiantes en celebración cultural

A sus 26 años, Natalia Mora, es docente nombrada en zona rural postconflicto en una vereda llamada Maracaibo del municipio de Rioblanco, al sur del departamento del Tolima.


Bióloga de la Universidad del Tolima a punto de finalizar una maestría en educación, nunca pensó que llegaría a ser docente, creía que su vida estaría orientada a la investigación científica en laboratorios de biología y bioquímica desarrollando proyectos de salud. La vida y los caminos que recorrió le demostraron que esos planes no serían los que ella tendría. Su primer contacto con la docencia fue cuando aún estudiaba el pregrado.



Tener buen promedio y querer generar algunos ingresos adicionales, le permitió ser monitora académica y nivelar a estudiantes de primer semestre del programa de enfermería. Allí, logró poner en práctica aquello que sería su profesión.

Foto archivo de Minciencias

Su vida laboral inicia en la ciudad de Cali, donde fue Joven Investigadora de la Universidad del Valle; duró dos años en este proyecto y decidió regresar a su ciudad natal, Ibagué. En búsqueda de nuevos horizontes y experiencias en lo personal y laboral, encontró la convocatoria del concurso docente postconflicto que en ese momento se estaba realizando en el país.

“Pensé que no pasaría porque apenas era una estudiante egresada de la universidad…. Sin embargo, siempre intento cumplir todo lo que me propongo...’’

Sin creerlo, fue elegida para para ser docente. Con emoción, miedo y muchas expectativas frente a cómo sería la educación rural, emprende esta labor. Por haber sido elegida en medio de una pandemia, cada uno de los trámites de contratación los llevó a cabo de manera virtual.


Cuando se enteró en qué plaza trabajaría, decidió junto a su padre tener un primer acercamiento a Maracaibo. Tras conocer de cerca las dificultades terrestres para acceder al lugar, se encontró con una pequeña comunidad; la única interacción que tuvo en aquella ocasión fue con el dueño de la tienda principal. Al día siguiente de llegar a Ibagué, tenía que iniciar con sus clases a través de la pantalla.



Inició su labor como docente de manera virtual, comunicándose con sus estudiantes a través de WhatsApp uno de los limitados recursos que tenían a la mano para poder realizar sus actividades y deberes. Después de estar cinco meses trabajando con los niños de esta forma, llegó el comunicado de retorno a clases de manera presencial, en zona rural. Sintió que en ese momento iniciaría oficialmente el mayor de sus retos, irse a vivir en una zona distante de la capital del Tolima, lejos de su familia y de las comodidades que lo urbano puede llegar a brindar.

Imágenes del territorio


Tenía claro que su estilo de vida iba a cambiar puesto que, la educación y el vivir en los entornos rurales es diferente. Las distancias y los estados de las carretas es lo primero que marca gran diferencia entre ellas, el clima suele ser hostil en muchas ocasiones, lo que provoca que existan determinadas carencias en lo que a servicios básicos se refiere.


En Maracaibo se vive con tranquilidad. Los habitantes de esta zona suelen ser gente trabajadora, hombres y mujeres colaboradoras que buscan el bien común. Un territorio donde Natalia ha hecho lo posible por entender las realidades de la comunidades e incidir en ellas desde su labor.

De esta manera intenta mostrar las oportunidades y caminos que la educación puede brindarle a los niños y jóvenes, actores importantes en el presente y futuro de su comunidad.

El lugar en donde se encuentra, está ubicado a 46 km del casco urbano de Rioblanco; uno de los municipios del Tolima con mayor extensión geográfica, y número de veredas que se conectan al caso urbano por carreteras constantemente afectadas por distintas razones, entre ellas el invierno que arrecia con fuerza sobre este territorio.


Junto a los integrantes de las comunidades ha hecho parte de las soluciones para cuando ocurren este tipo de calamidades. Ubicar tablas de madera en lugares exactos de los derrumbes o imposibles de transitar por el denso fango que se encuentra, es la más común de ellas; otra solución es que forman grupos entre los mismos habitantes para ir hacia el derrumbe e intentar generar un camino en el que puedan transitar de manera fácil.

“La comunidad que vive en este sector siempre está dispuesta a ayudar por el bienestar de todos”

En diversas ocasiones hacen actividades con el propósito de recoger fondos para arreglar diferentes zonas de lugar, también para mejoras en la vía. La mayoría de habitantes de Maracaibo cuentan con cultivos y en ciertos momentos hacen intercambios para que todos puedan contar con cierta diversidad de alimentos para sus familias.



Aprender a vivir en condiciones diferentes ha sido todo un reto para ella, en su estadía aprovecha para compartir con los habitantes de Maracaibo, jugar a la pelota con sus estudiantes y avanzar en sus actividades personales. Valorar lo que se tiene ha sido un aspecto que destaca sobre aprendizajes que le han dejado el vivir allí. Hasta lo más mínimo es sumamente valioso e importante.


Por estar ubicados en una zona distante al casco urbano, las herramientas que ayudan a una educación de calidad son pocas. Puesto que, para acceder a la información de primera mano y poder impartirles nuevos conocimientos a sus estudiantes es difícil porque la calidad y cantidad de libros es poca. Sin embargo, Natalia ha buscado la forma de solventar estas situaciones a través de experiencias prácticas y de observación para motivar a los estudiantes a generarse preguntas, con el fin de crear espacios de reflexión que les permitan analizar, escuchar diferentes posturas y asumir posiciones.


Realizar con ellos acercamientos a la realidad, enseñarles con relación a su vida cotidiana y mostrarles que diferentes temáticas de la biología y ecología contribuyen en su diario vivir.

Un ejemplo de ello, es el proyecto del lombricultivo donde buscan reducir la contaminación producida por desechos orgánicos que se generan en las casas y fincas de sus estudiantes para aprovechar estos residuos al máximo y tener abono orgánico natural que beneficia de manera considerable a las plantas y la tierra.


El rol que la docente cumple va más allá de las aulas de clase. Aparte de enseñar, Intenta formar buenas personas que logren desenvolverse en la sociedad de manera correcta. Soñadores que luchen por sus metas hasta lograrlas.

 
 
 

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