top of page

La oralidad que prevalece

Actualizado: 19 dic 2021

Al caer el sol de lo alto de sus cumbres, y siendo cegado por las montañas que lo guardarán hasta el día siguiente, sale con todo su esplendor y fuerza la grandiosa luna. Con la llegada de esta se percibe la oscuridad y calma que asecha sigilosa entre los árboles, pero a sorpresa de muchos no solo trae oscuridad; tal imponente ser, trae consigo luz, propiciando espacios que enriquecen cualquier alma al bañarse con su esencia. Las fogatas se prenden, y alrededor de ellas nace una fiesta que guarda la memoria de nuestros más antiguos ancestros.


Si hablamos de memoria nos encontramos de frente con los pueblos originarios, quienes poseen riquezas culturales valiosas que merecen ser conocidas, respetadas y conservadas por toda la población. Estas comunidades son muestra de la importancia que tiene la tradición oral, y es que, dentro de su vasta cultura, ellos tienen como elemento primordial la palabra.


Rosa Andrade, una sabia indígena del Amazonas en Perú, fue asesinada en noviembre del 2016. Con la muerte de ella se entierra una parte de la cultura Arawak, saberes ancestrales, y otra lengua indígena, el resígaro, una de las 43 que se extienden por el Amazonas. A la larga esto solo queda como una cifra más, una muerte más que queda impune, y una noticia más que informar, pero lo que no logra comprender la humanidad, es la perdida inmensa que se tiene en historia, en valor de vida y en enseñanzas.


En Colombia 68 lenguas indígenas registradas, están por desaparecer según la Unesco, y una de las ya extintas es la lengua Pijao, idioma propio del pueblo originario del departamento del Tolima. La extinción de la lengua representa, entre otras cosas, la perdida de la memoria histórica de los pueblos, ya que a través de la oralidad los miembros de las poblaciones indígenas han trasmitido su conocimiento y cultura desde tiempos remotos.


Claudia Loaiza. Foto de Laura Cala Mejía - Grupo Semillas



A través de los ojos de Ronaldo Piranga, miembro indígena Koreguaje, la oralidad es una extensión de su ser. Este pueblo del Caquetá, que se eleva y prevalece por los municipios de Milán y Solano, y es cobijado por el río Orteguaza, solo tiene la oralidad como medio de trasmisión de su cosmovisión indígena y la práctica de sus tradiciones.


Viajando del sur al centro del país, se encuentra Darío Fernando Botache, gobernador del resguardo Mesitas de San Juan, del municipio de Coyaima y representante de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima. Haciendo uso de su voz para manifestarse, enfrentan fuertes batallas para mantener sus creencias. Su memoria trasciende con las enseñanzas que comparten desde la palabra, y su autonomía y gobernanza la implementan con el uso de la misma. Esto les permite compartir las explicaciones y experiencias dentro de las comunidades.


Escuchar a los miembros indígenas de diversos pueblos, hace que el vivir la oralidad cobre sentido, se enriquezca el alma y la mente, abriendo un panorama para lo que nosotros consideramos desconocido. Ellos nos permiten entrar a sus territorios desde su voz, la cual se transforma en una luz que va mostrando el camino, llegando a iluminar el espacio atávico que posibilita el ver su cultura, sus sistemas de creencias y su vida común. Este elemento propio de la humanidad encuentra razón de vida en las poblaciones que lo usan como columna, sosteniendo el peso y dejando edificar todo su ser indígena.


“Hola a todos. Soy Oko Sūkiñū (árbol sagrado). Soy de la nación Korebaju. Estamos ubicados en el departamento de Caquetá y Putumayo. Los Korebaju hablamos Koreguaje, lo hablamos aproximadamente 2000 personas y está en proceso de extinción. Somos una cultura milenaria que aún conservamos el legado de nuestros ancestros. Surgimos de la tierra gracias al Dios de la vida. Ese mismo Dios nos otorgó, el arco y la flecha al hombre y la olla de barro a la mujer. Desde ese momento siempre hemos vivido cercano a nuestros dioses, nuestros creadores, cada uno de los elementos bosques, ríos, lagunas, plantas, flores, alimentos, nacimientos de ríos tienen su propia vida." Transcripción textual al español del audio de Ronaldo Piranga.

Para comprender el valor de la oralidad debemos empezar por acercarnos a donde la palabra nace, y es que el esparcimiento de los conocimientos indígenas se da en espacios particulares y sagrados. Algunos de ellos son los cerros, las vertientes de agua, entre otros puntos. Para Darío Botache “Estos son espacios donde nos podemos concentrar, lo que se busca es encontrar una cercanía; ya sea con la luna y la oscuridad, cuando se dan de noche; o con el calor y el sol, cuando se hacen de día”. Crecen estas tradiciones de la palabra para preservar las cercanías espirituales, y poder mantener un contacto con los dioses. Además, son espacios propios en los que es trasmitida la sabiduría ancestral.


Foto de Laura Cala Mejía - Grupo Semillas


“En aquella piedra anteriormente se veía el Mohán, o en aquel camino se veía la Candileja, o el Tunjo de Oro”; Son las palabras que mantienen viva una tradición y un sistema de creencias antiguas y espirituales. Estas se presentan juntando la palabra con un espacio físico, donde se acoplan todos los elementos necesarios para continuar con las manifestaciones orales y la siembra de conocimientos. Los rituales sagrados los realizan en lugares que tengan un significado conocido, y esto persiste gracias a la tradición oral.


También te puede interesar leer: Djeliba Baba: Oralidad, historia y tradición


En la comunidad Pijao, los Sabedores o Mohanes son los médicos ancestrales, ellos, entre sus labores, hacen el ritual de liberación y protección al momento de iniciar una reunión de comunidad o minga. Lo primero que hacen los Mohanes es tratar de relacionar e indagar a los miembros sobre su cercanía al frío y el calor, para así saber si están armonizados o tienen alguna situación negativa.


Regresando a la región amazónica, Rolando nos narra la importancia de los antiguos, los sabedores o los mayores. Estos abuelos, que los años les han dado la sabiduría y el conocimiento necesario para ser autoridades, son los encargados de trasmitir conocimientos sobre la vida, la medicina y el cómo vivir dentro de la comunidad. Ellos además imparten sus enseñanzas respecto a los bailes, danzas y en la práctica de la chagra, un espacio donde se cultiva alimento, y se comparte una relación con la naturaleza como ser espiritual.


Entre chicha se profesa la importancia de los ancianos, estos miembros mayores son los pilares en sus pueblos, y la partida de los mismos significa también una perdida a una parte de la cultura. Ellos son los encargados de preservar, desde su ser, la riqueza de conocimientos que se difunden de forma directa desde la lengua, para trasmitir la memoria y la sabiduría.


En la actualidad, el Covid 19 que llegó, y significó para toda la población un reto enorme, es para las comunidades indígenas también un enemigo sigiloso. Las muertes de sus miembros a manos de este virus es algo lamentable, pues le da mayor fuerza y rapidez a la desaparición de sus culturas. Silenciando voces se encuentra esta enfermedad que, con ayuda de asesinatos, y otras causas de muerte va devastando los pueblos originarios.


Foto de Ronaldo Piranga


Luis Fernando Arias consejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y miembro del pueblo Kankuano, ubicado al norte de Colombia, en la Sierra Nevada de Santa Marta, falleció el pasado 13 de febrero tras complicaciones relacionadas al Covid 19. Este hombre que ejercía como máxima autoridad de la organización, dejó un vacío para el movimiento indigena en Colombia, y al igual que él, son muchos los integrantes de las comunidades indigenas que han partido a causa de esta enfermedad.


Estas pérdidas significan también un daño a la identidad, que al igual que la introducción de la cultura occidental, se ven involucradas en la desaparición de la oralidad; desde imponer sus creencias, hasta generar un proceso de cambio dentro de las mismas comunidades, estos hechos generan destrucción, “Los indígenas hemos sido históricamente rebajados como una cultura inferior” comenta Ronaldo Piranga.


Para luchar contra estos procesos de pérdida, se siguen asumiendo las creencias de las comunidades, enseñando e inculcando el valor hacía las tradiciones que ellos siguen. La tierra, la medicina, la familia, son los elementos desde donde parte la palabra y sus enseñanzas. En las comunidades del Tolima hay muchos mayores, quienes con su tenacidad por los años que les dan sabiduría, llaman la atención a los más jóvenes, para que se apropien de las prácticas culturales y no dejen perder sus tradiciones.


Foto de Yasmin Mora - Grupo Semillas


“Ellos mismos nos dicen, nosotros ya cumplimos con nuestro ciclo, y ahora vamos al último que es descansar. Entonces tienen que hacer llegar a los niños y niñas a las comunidades, para que cojan todo ese proceso que realizamos, para que conozcan cómo organizamos un cabildo, cómo llevamos los procesos durante el conflicto armado, cómo luchamos por las tierras, y que conozcan nuestra historia en general,” manifiesta Darío Botache sobre los procesos que llevan para mantener sus tradiciones a pesar del paso del tiempo y de los cambios generacionales.

Audio: Darío Fernando Botache


Para Ronaldo y su comunidad Koreguaje, la oralidad no se puede preservar desde un mecanismo o modelo formal. Ellos lo hacen desde las prácticas de sus tradiciones, cantos, poesías, y demás elementos propios que les permiten ser ellos mismos. Desde su esencia, y la forma en que lo dice, prevalece la fuerza que tiene la palabra.


De esta forma se trata de difundir el amor que abraza sus creencias, manteniendo viva la llama que persiste en su ser. Las tradiciones que se siguen desde los territorios indígenas son muestra de una identidad propia, gracias a estas, los miembros de los diversos resguardos se logran identificar, manteniendo sus memorias de lucha, y sus costumbres indígenas.


Pero en la actualidad, estas luchas por mantener una identidad se ven empañadas gracias a la realidad social. Parece que se desata una batalla campal en donde solo sobreviven los más afortunados, y por desgracia para los pueblos indígenas, a quienes les debemos tanto, la sociedad desarrollada se ve igual de turbia que los antepasados conquistadores que hicieron tanto daño. Es doloroso saber que la historia se repite, y con las nubes como un testigo silencioso, caen del cielo lagrimas de las almas de aquellos que ya no están, pero con la tierra de su lado tratan de cuidar su hogar.


Al día de hoy se viven verdades que apagan historias, que tristemente nos alejan de escuchar un relato desde su origen, desde sus protagonistas. Historias de personas, miembros indígenas, y líderes; que no deberían ser contadas por la lamentable situación a las que llegan, si no por la vida que escriben con sus valientes actos. Colombia sigue dejando un rastro de sangre que parece no tener fin, creando mares de un rojo profundo que arrebatan la vida y los sueños de quienes deciden luchar. Este es el caso de María Bernarda Juajibioy, quien, junto a su nieta de tan solo un año, le fue arrancada la vida. Esta mujer lideresa indígena se desempeñaba como alcaldesa del Cabildo Camentzá Biyá, uno de los 15 pueblos indígenas del departamento del Putumayo.


Lo que queda es un ambiente de zozobra, entre la incertidumbre del futuro y los hechos del pasado. Solo se percibe temor, indignación y furia; hay repudio y dolor porque nos quitan seres humanos, pero hay más rabia porque siguen asesinando sin piedad, y dejan a su suerte a quienes tienen que padecer estas horribles realidades. El estado, quien debería ver y garantizar la seguridad de los habitantes, solo se queda con investigaciones de los hechos, y no se acerca a los territorios para comprender de raíz qué está sucediendo. ¿Por qué siguen asesinado a los líderes de Colombia?, y no, no son hechos aislados, son genocidios que borran todo un rastro de humanidad.


Desde estas letras solo quiero rendirle un homenaje a la vida de María Bernarda Juajibio; a su nieta quien no tuvo la oportunidad de crecer, y creer en una vida mejor donde sus sueños se podían hacer realidad; y a todos los líderes indígenas a quienes la violencia los ha callado sin justificación. Su memoria trascenderá, sus relatos vivirán, y el fuego de sus almas jamás se callará.


Para conocer más sobre la culturas ancestrales puedes leer también: Bebida legendaria de las culturas ancestrales

 
 
 

Comentarios


  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • YouTube
  • Icono Social SoundCloud
Asset 34PNG.png

Pa' la gente
2023

bottom of page