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Música, más que una profesión, una pasión

Actualizado: 11 may 2020

Por: Daniela Moreno


Ser músico en Ibagué no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Bryam Santos, un joven anzoateguno que llegó hace más de cinco años a esta ciudad ha sabido enfrentar las altas y bajas de estudiar una carrera profesional como maestro en música del Conservatorio del Tolima.

Bryam con su flauta dentro del Conservatorio del Tolima Fotografía: Daniela Moreno

La plateada y brillante flauta traversa es su compañera fiel, pues conoce cada una de las facetas de su intérprete, este instrumento se ha convertido en una parte de sí mismo, no lo deja en ningún momento, sabe que cualquier lugar podrá ser propicio para entonar una de sus melodías.


El año 2010, fue testigo del inicio de la formación musical de Bryam cuando ingresó por primera vez a la Banda Sinfónica del municipio de Anzoátegui, Tolima, bajo la dirección, desde 2007, del maestro en música John Henry Ladino.


Fue allí donde este joven talento comenzó a descubrir un mundo de fantasía junto a otros músicos, estudiantes también de la Institución Educativa Técnica Carlos Blanco Nassar. Bryam, comparte esos primeros momentos en la música:


“Empezó esa curiosidad al verlos tocar a ellos, al verlos interpretar música desde un instrumento. Era algo que en un municipio no se había visto. Había danza, deporte, teatro, pero no una banda sinfónica. Eso fue lo que me motivó a interpretar un instrumento musical".

Sí, el chico de 14 años de aquel entonces descubrió que la música sería aquello que lo llevaría en busca de una vida profesional. Claro, siempre contó con el apoyo de su familia, sus padres y sus dos hermanas, convirtiéndose en las personas que han estado desde el primer día acompañándolo en cada paso de su largo proceso como flautista. Algo de admirar, pues jamás se le ha cruzado por la cabeza cambiar de instrumento, así lo expresa: “lo conocí y es como si fuera un amor, siempre he sido flautista y siempre lo seré”.


Anzoátegui - Tolima, un municipio que lo vio crecer


Anzoátegui ha sido un municipio que ha estado al pendiente de la formación de este joven de cabello claro y ojos cafés, pues lo ha visto crecer como músico. Desde antes de terminar el colegio ya era uno de los estudiantes más reconocidos de la Banda Sinfónica, la cual contaba aproximadamente con treinta aprendices.


Anzoátegui - Tolima Fotografía: Daniela Moreno

Dentro de sus motivaciones se encuentra seguir articulado con el proceso musical de su municipio, pues sin importar el paso de los años, continúa yendo a colaborar en toda la parte musical.

“En mi vida nunca dejo de aprender, en la universidad llevo bastante tiempo aprendiendo y cada vez que voy a mi municipio a enseñar mis conocimientos también voy a aprender de ellos, de cada uno de los integrantes del proceso de esta Banda que lleva tantos años”.

Hace más de cinco años que este anzoateguno llegó a Ibagué a comenzar una formación profesional como maestro en música. El Conservatorio del Tolima fue el centro educativo que Byam eligió. En aquel entonces él no conocía más universidades de música, pero, además, su primer profesor y a quien recuerda con admiración, John Ladino, era egresado de esta institución educativa del departamento.


Interior del Conservatorio del Tolima

Ingresar al Conservatorio, que lleva 108 años brindando sus servicios a los diferentes músicos que pasan y han pasado por allí y que tuvo como precedentes la formación musical que se impartía en el Colegio San Simón y los intereses comunes de los habitantes de Ibagué que tenían buena disposición para interpretar los aires musicales de la región, no es tarea fácil. Se requiere una preparación musical, teórica, interpretativa y de experiencia. La exigencia es mayor cuando la aspiración es ingresar al programa de formación denominado Maestro en Música, donde se debe tener un alto nivel en la interpretación de un instrumento en específico.


Por fortuna este apasionado por la música contaba con el apoyo de John, quien durante varios meses lo ayudó en la preparación gramática, enseñándole sobre armonía en acordes del piano y un poco de teoría. Además, fue él quien estuvo al pendiente de que Byam buscara por sus propios medios un excelente desempeño en la parte interpretativa, pues se venía un examen de admisión complejo, al cual, respondería de manera positiva.


Estudiar música profesionalmente


Bryam es consciente de que mantenerse activo en el Conservatorio del Tolima no es sencillo y que en general la vida de un músico no lo es. “Al comienzo se dificulta mucho, porque los semestres son de costos elevados, pero se hace todo el esfuerzo, se logra ahorrar. Mis padres siempre estuvieron pendientes de que no me faltara nada cuando inicié la carrera”.


Llevaba dos semestres cursados cuando de repente, durante un año y medio, no supo lo que era tener la flauta en sus manos. En ese tiempo prestó servicio militar en la Policía, en la ciudad de Bogotá. Desde el primer hasta el último día Santos no pudo acceder a un proceso musical, los espacios de ensayo de la Policía eran muy lejos, él vivía al otro extremo de la ciudad. “Abandoné toda la música, dejé todo a un lado y comencé una vida diferente, pero volví a salir y retomé. Ya era el cien por ciento música, lo valoré muchísimo más cuando regresé”.


Regresó y retomó su carrera, siguió siendo difícil, a pesar de encontrarse en la “capital musical”, como muchos conocen a Ibagué, debía pagar un valor semestral bastante alto. Todos en su familia hacían un gran esfuerzo, pero, un día llegó la oportunidad de su vida.


Bryam con su trofeo a Mejor Instrumentista

En el año 2016 la Gobernación del Tolima creó un programa de estímulos, se trataba de unas becas para estudiantes de diferentes municipios y del Conservatorio. Se realizó un concurso departamental de bandas “Hilcias Benítez Fernández”, al cual Bryam se presentó como solista, estaba en quinto semestre. Pasaron tan solo 8 solistas de los cuales ganó el premio a mejor instrumentista. Su familia y sus amigos estaban felices, él estaba que no podía de la dicha, accedió a una beca del cien por ciento de la carrera. Eso sí, aún la mantiene, demostrando que es uno de los mejores estudiantes del Conservatorio, pues debe sostener un promedio sobre 4,6.


Subsistir en una ciudad donde la familia no está y hay que buscar la manera de pagar un arriendo, comprar lo del desayuno, el almuerzo y las cosas personales, ha sido uno de los obstáculos para Santos.


A su corta edad, Bryam ya ha trabajado en su campo. Actualmente es el flautista principal de la Corporación Banda Sinfónica Departamental del Tolima. A pesar de no trabajar todos los días, los ensayos previos a los conciertos son extenuantes, pero aún así, él los disfruta.


Este joven también dicta clases particulares a estudiantes de música, ya sea para prepararlos para ingresar a la universidad o sólo musicalmente cómo flautistas. “Cuando se presentan (los estudiantes) a la universidad y pasan, me lleno de alegría, son cosas que me motivan, es un trabajo que uno hace con gusto”.

Bryam Santos (izquierda) en uno de los conciertos de Tributo Mägo de Öz

No sólo la música clásica, europea o tradicional colombiana ha marcado su vida. Bryam también ha hecho parte de un proyecto llamado Tributo Mägo de Öz.


Ibagué, ¿ciudad musical?


Sentado en medio de su universidad, Bryam habla de las falencias de Ibagué en cuanto al campo musical. Pues a pesar de existir una institución cómo el Conservatorio del Tolima, el cual es público, el acceso es difícil ya que no es económico, además, los espacios musicales y culturales en la ciudad son muy pocos.En otras ciudades existen diversos teatros, el Colón, el León de Greiff, auditorios en diversas universidades, etc.”


Este joven flautista reconoce que muchas personas descalifican la música como profesión, puesto que, según él, les hace falta saber más del tema. “Si la música no tuviera futuro no existirían universidades que oferten estos programas. No habrían espacios musicales, pero los hay. Están los músicos profesionales, las orquestas sinfónicas profesionales en diferentes países, en Colombia la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, Medellín y Cali. Existen diferentes espacios de trabajo que las personas no conocen y es ahí donde nosotros los músicos profesionales podemos llegar a trabajar”.


Bryam Santos es un chico que se siente a la moda escuchando su música tolimense, colombiana y andina, no le hace falta escuchar lo que hoy en día es comercial. Él sabe que la cultura sólo se puede transformar desde dentro, desde cada persona. Ibagué puede recuperar su tradición de ciudad musical si los jóvenes cambian sus hábitos, si se incentivan más espacios de interacción cultural, comenta.


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