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No sé que sería de mi vida sin la música


Foto: Suministrada Joya Cultural y arquitectónica del Tolima

El Conservatorio de Tolima, institución de educación superior enfocada en la música con 116 años de trayectoria en la ciudad de Ibagué, es uno de los centros de formación más importantes y representativos del departamento debido a su gran aporte cultural y su trayectoria en la historia de la Ciudad Musical. De esta institución hace parte nuestra protagonista.


Shirley Natalia Mongui Díaz de 19 años de edad, estudiante de Licenciatura en Música, pianista y cantante del Mariachi Clásico Garibaldi desde hace tres años, se caracteriza por su amor al arte y la libertad.


Natalia con el sombrero de su padre el cantante del Mariachi Garibaldi, José Mongui

Nació en cuna de músicos. Su padre es José Mongui, cantante y dueño del Mariachi Garibaldi, quien descubre el talento de su hija a la edad de cuatro años, cuando ella en medio de una presentación decide tomar el micrófono y empezar a cantar. En medio de una serenata para un batallón recibió el voto de confianza de su padre quien sería artífice de lo que hoy es Natalia.


A partir de esa experiencia en el año 2010 deciden ingresar a Natalia a la Institución Educativa Musical Amina Melendro de Pulecio, donde sin duda alguna aprobó la audición de ingreso. Disfrutó toda su primaria, empezó a conocer más de la música, surgieron sus primeras presentaciones donde dice que su corazón siempre se ponía a tope y que quien siempre estuvo a su lado fue su madre Estrella Díaz.


En el Amina Melendro se debe de elegir un instrumento musical en el grado 5to. Natalia fue a la exposición de instrumentos y esperaba con muchas ansias que saliera un cantante y poder elegir lo que siempre ha amado, el canto. Sin embargo, después de una larga espera se dio cuenta que no había canto. Con todas las categorías de instrumentos casi llenas, con un último cupo, Natalia optó por el piano.


Hoy día agradece haber elegido ese instrumento, puesto que es un buen complemento para su trabajo.


En el transcurso del Bachillerato en el Amina Melendro las materias musicales empiezan a tomar cada vez más y más fuerza, hasta terminar cursando nueve materias musicales. En algún momento pensó en retirarse, dado que la presión por cumplir musical y académicamente era bastante alta. En grado once el total era de 21 materias, entre musicales y académicas.


“Desde mi opinión personal, esa sobrecarga y presión hace que puedas llegar a perder lo bonito y la magia de disfrutar tu proceso musical y que todo se vuelva por cumplir, especialmente porque hay un límite de tiempo.”


Esa es una de las razones por las que diferentes estudiantes se retiran, dice que no todo el mundo aguanta tal responsabilidad. Según ella se debe amar la música y saber que es lo tuyo para seguir ahí.

Natalia interpretando su instrumento, el piano

Un momento especial para Natalia es cuando luego de un recital, uno de sus maestros le entrega un arreglo de flores al tiempo que ofrece unas palabras muy significativas respecto a su talento vocal. Sin embargo, el corazón de Natalia rebosó el día que tuvo una presentación con la Orquesta Tropical del Amina Melendro en el colegio San Simón, allí se presentaron unos mariachis y ella pidió cantar una canción.


Después de aquella presentación en el año 2019, apunto de graduarse decidió estudiar música en la universidad, lo que había sentido era inexplicable.

“Bajé del escenario pensando: Esto es lo que quiero para mi vida, esto es lo que soy, esto es mi vida. Después de seis años de pensar en estudiar psicología, me dije: No, no voy a evadir lo evidente, voy a estudiar música”

Pensó en estudiar en la Universidad del Bosque en Bogotá, pero sus planes cambiaron porque llegó la pandemia. El grupo de Mariachis con el que trabajaría cerró, así que ella no sabía si podría con todo lo que conlleva vivir en otra ciudad.


Un amigo la motivó a ingresar al Conservatorio del Tolima, accedió en el año 2020 pensando en poder modular algunas materias en la otra Universidad. Sin embargo, se fue enamorando del Conservatorio. De su gente, de su ambiente y empezó a sentir que se quería quedar. Cuando Natalia se ganó la beca de toda la carrera decidió rotundamente quedarse en la Ciudad Musical.


En su proceso se ha encontrado con grandes maestros, excelentes personas y músicos. Está muy agradecida y a gusto con su educación musical en el Conservatorio del Tolima.

“La música es mi vida, no sé qué sería de Natalia sin música. Lo veo como una forma de vida, todo gira en torno a ella”.

En el presente Natalia, continua con sus estudios, dice que espera seguir conociendo diferentes partes del mundo a través de la música como lo ha hecho hasta el momento. Siempre soñó con ser una gran cantante y está segura de que va por el camino correcto.

“Si desean estudiar música, quiero que sepan que esto no es fácil pero tampoco imposible. Mucha dedicación y constancia, amen lo que hacen”.
 
 
 

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