Pringamosas empoderadas
- Michelle Pinzón Ramírez

- 27 ago 2021
- 9 Min. de lectura
Actualizado: 5 sept 2021

La ciudad de Ibagué está ubicada en el corazón de Colombia. Un corazón que se viste de colores varias veces al año. En algunas ocasiones vive el rosa gracias a los grandes ocobos y en otras resaltan los colores del arcoíris como símbolo de orgullo a los cuerpos libres. Es, desde este espacio cromático, que las disidencias sexuales y de género buscan reivindicar sus realidades en los espacios sociales, políticos, económicos y culturales de la ciudad musical.
Con voz fuerte y banderas en alto, diversos actores sociales, entre ellos la comunidad LGBTIQ+, se unieron al Paro Nacional que inició el pasado 28 de abril. Personas de diferentes pensamientos, costumbres, creencias, razonamientos y emociones salieron a las calles a protestar en contra de una reforma tributaria lesiva para el ciudadano del común. Así mismo, nacieron movimientos en el marco de esta causa buscando la transformación y la resignificación a una sociedad más consciente de las realidades de los ciudadanos.
Un grupo emergente en la protesta social, es la Colectiva Pringamosa, cobijada bajo las banderas de las disidencias sexuales y de género. El 8 de mayo de 2021 se reunieron personas de diferentes identidades, orientaciones y expresiones sexuales y de género para iniciar un movimiento que meses después daría a luz diferentes acciones donde se defiende una causa que tiene poca atención en la ciudad de Ibagué, la lucha de la comunidad LGBTIQ+.
Sus inicios
En su primera reunión, se cuestionaron sobre la razón y el camino que iban a forjar, cuenta Nicolás Hernández, conocida como Ramona Pringamosa, directora actual de la Colectiva. “Teníamos dos puntos. Uno, queríamos construir una hermandad que nos diera la posibilidad de tener un espacio seguro. Dos, pensar nuestro interés de servicio a la sociedad y cómo lo pretendíamos hacer” Y fue así que la colectiva dio sus primeros pasos.
El hogar de los, las y les pringamosas se ubica en la séptima etapa del Jordán. Es una casa naranja, con una pequeña puerta blanca. En su interior se puede observar el trabajo que está realizando la junta directiva de la Colectiva. En la terraza, que es más un hogar para las personas que buscaban dónde ser libres, se reúnen los sábados, pringamosas y otras personas para comprometerse con las metas de la Colectiva, para discutir y generar talleres donde se impulse el pensamiento crítico frente a la realidad colombiana y para configurar y realizar actividades desde el arte.
La construcción de la Colectiva Según Hernandez, fue la materialización de un sueño que tuvieron aproximadamente hace cinco años y que solo hasta este año se concretó luego de un proceso de organización y compromiso por parte de los miembros fundadores.

Hacen parte del proceso administradores de empresas, comunicadores sociales y periodistas, estudiantes de psicología, diseñadores gráficos, diseñadores de modas, maquillistas profesionales, estudiantes de licenciatura en lengua castellana, modistas, entre otras muchas profesiones, que ayudan a darle forma a esta iniciativa. Cada uno de estos profesionales junto a otros actores apoyan a la colectiva para lograr sus metas.
Amigos que desde sus penumbras pretenden salvaguardar el camino de las siguientes generaciones; son personas con ideales de transformación social que se abren paso en los espacios políticos del municipio; y son artistas que, desde el baile, el transformismo y otras expresiones pretenden pintar a Ibagué de diversidad.
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Su identidad

Nombrarse Colectiva, con una A final que no es accidental, es reconocer e integrar la parte femenina de quienes conforman este grupo emergente. Iván Gallego, director de comunicaciones de la familia Pringamosa, explica que “al comienzo sí era un colectivo, pero nos dimos cuenta que realmente la cuestión de género aquí no es tan marcada y por eso es Colectiva, también porque hay algunas cuestiones del trasnfeminismo que atraviesan un poco lo que hacemos”. La transgresión del lenguaje refleja unos objetivos sociales y políticos del movimiento emergente

Respecto al nombre que los identificaría, Nicolás Hernández con su voz llena de cariño y orgullo menciona que “Pringamosa fue por elección unánime, todas nos sentimos súper identificadas desde el poder decir que somos urticantes; somos maleza que nace en todas partes, que nadie quiere pero que tiene muchos poderes curativos”. Con estas acciones logran romper la barrera de lo estipulado y de la norma desde las subjetividades de sus integrantes que se reconocen en espacios culturales propios y en los que apuntan transformaciones en la cosmovisión de la comunidad ibaguereña.
Transgredir el código lingüístico y sus reglas deja ver visiones de mundo alternas a las hegemónicas. La diversidad de cuerpos y modos de vida transitan entre ese lenguaje modificado a la luz de lo heterogéneo para presentarse ante ese mundo que pretenden transformar.
El logo que configuraron para identificase y sentirse acogidos fue una creación colectiva. Los diseñadores del grupo realizaron una lluvia de ideas para construir algo que no dejara de lado a ninguno de sus integrantes. Fue así como la planta que los había inspirado se convirtió en aquello que los representaría dentro de sus subjetividades.
Sus logros
Los integrantes de la Colectiva, desde sus inicios se preocupan por la transformación social en Ibagué. Su objetivo, es generar espacios seguros para sus participantes y para otras personas identificadas con las causas de las disidencias sexuales y de género.
A propósito Hami Pringamosa menciona “fuimos conscientes, desde el primer día que estamos en un país donde no se nos permite estar en la calle, no se nos permite mostrarnos y ser visibles, sino que, hemos sido marginadas, estigmatizadas, violadas, violentadas, abusadas, entonces nuestro propósito inicialmente fue pensar en espacios seguros para podernos expresar y para podernos sentir acogidas...” por ello, enmarcados en el movimiento nacional, convocaron con otras organizaciones, al “Paro Trans Lesbico Marikón” que se conmemoró el pasado 28 de junio, día mundial del orgullo.
La marcha del orgullo Gay del 2020 había sido cancelada por la pandemia. Este evento anualmente reúne a personas de diversas identidades y expresiones de género y orientaciones sexuales. La comunidad LGBTIQ+ históricamente ha luchado por ese espacio, por ello, en el contexto del Paro Nacional, los diferentes colectivos decidieron realizar un paro que tuviera como fin mostrar la diversidad y la lucha en contra del gobierno actual en Colombia por la falta de garantías en salud y educación, las pocas oportunidades laborales, los homo-lesbo-transfeminicidios, desapariciones forzosas, desplazamientos, entre otras violencias.
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La Colectiva Pringamosa, llevaba un botón y disfraces que los identificaba como parte de esta. Con mucha fuerza y coraje asistieron y fueron parte de la organización de este gran evento. “Nosotros queríamos mostrar la Colectiva Pringamosa afuera, de la forma más grande posible, yo siento que ese día todas fuimos un antes y un después.” expresa con alegría el presidente de la Colectiva Pringamosa.
Otro de los eventos nacionales más visibles que apoyó la Colectiva fue el “Yo marcho Trans” el pasado 16 de julio. Este evento fue organizado en Ibagué por Transfenix, colectivo que representa a la comunidad trans en la ciudad. En el parque Murillo Toro, se reunieron personas trans, gay, lesbianas, queer, género fluido y otros para protestar en contra de la invisibilización, el maltrato y el homicidio de los cuerpos trans en Colombia.
En este encuentro se realizó una contextualización sobre la violencia y las injusticias en contra de la comunidad trans. Ese día, bajo el sol abrazador de Ibagué, en un acto performático el busto de Murillo Toro se vistió de colores rosa, blanco y azul de la bandera trans luciendo peluca, aretes para verse por un día como mujer.

Estos eventos organizados o apoyados por la Pringamosa son el reflejo de un movimiento que nace en un momento en que no solo las disidencias sexuales y de género proclaman más visibilidad en Ibagué, sino la necesidad de correlación de la voz de lucha de diversos actores sociales en clamor de espacios de diálogo para reescribir la historia del país.
Alcaldía de Ibagué y la comunidad LGBTIQ+
Según el Acuerdo Municipal 015 de 2019 por medio del cual se brindan garantías de los derechos de los sectores sociales LGBTI y las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas en el municipio, se exhorta a las autoridades municipales a promover la garantía del ejercicio pleno de sus derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Por ello se deben ejercer acciones para la participación y empoderamientos de sus derechos además de fomentar estrategias para el reconocimiento e inclusión y eliminar las barreras que impidan su participación.
Dado lo anterior, la administración “Ibagué Vibra” en su plan de desarrollo, en el sector 4 titulado “Vibra con inclusión y diversidad” se propone “realizar un trabajo articulado que logre disminuir las desigualdades de género, la violencia intrafamiliar y social […] generar canales interinstitucionales que permitan mejorar los niveles educativos de las mujeres y la población LGBTI”. No obstante, en las metas que ha logrado se queda corta la actual administración.
Dentro de los puntos planteados se encuentran: la implementación de programas para la formación de capacidades y la transformación social de las mujeres y la población sexualmente diversa del municipio, atención integral y orientación a mujeres y población LGBTI priorizada, promover estrategia para la inserción laboral y la generación de ingresos para mujeres de la población LGBTI, implementar la estrategia municipal para la prevención de la violencia de género y diversidad sexual priorizada e implementar la política pública LGBTI. Sin embargo, el informe de gestión titulado “Ibagué evoluciona” de enero 1 a junio 30 de 2021 expone bajas cifras en el cumplimento de estos compromisos con la comunidad diversa.
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Han puesto en marcha dos de los cinco Programas para este año de formación para el desarrollo de capacidades y la transformación social de las mujeres y la población sexualmente diversa del municipio al 30 de junio; un 40% para la atención integral y orientación a mujeres y población LGTBI priorizada; y otro 40% de la implementación de la Estrategia Municipal para la prevención de la violencia de género y diversidad sexual priorizada. Sin embargo, al preguntar a los integrantes de la comunidad Pringamosa, algunos desconocen la política pública y otros han tenido conocimiento de algunas de las actividades planteadas en el plan de desarrollo.
Según Dominic Sánchez, miembro fundador de la Colectiva, “hace poco hubo una convocatoria de proyectos artísticos para la comunidad LGBT, pero no publicaron eso, nadie dijo nada, aplazaron la convocatoria un mes más y aun así no se llenaron los cupos que estaban establecidos y toda esa plata que no se va a destinar a una persona se pierde”, en tal sentido los integrantes de la Colectiva se preguntan en qué se está invirtiendo el dinero destinado para este sector poblacional y qué estrategias se están implementando para hacer visibles e incluyentes los espacios de participación de este grupo social.
En la actualidad
La familia Pringamosa tiene expectativas concretas para el futuro y se sienten orgullosos de lo logrado hasta ahora. Al día de hoy están llevando un proceso de recolección de firmas para incluirse como movimiento independiente en las votaciones para el Consejo de Juventudes de Ibagué. Lo anterior implicó a la colectiva la organización de talleres para articular su discurso y sus ideales como movimiento emergente. “Era importante hacer una contextualización del discurso político que nosotras como colectiva íbamos a configurar para decirle a las personas el qué, el por qué y el para qué firman. Tenemos hasta el 28 de agosto de 2021 para recoger esas firmas” menciona al respecto el director de la Colectiva.

El camino puede ser difícil y ellos lo saben. Esto los lleva a pensar en planes alternos como adherirse a un partido político afín con sus ideales, pues lo que se pretende es reivindicar los proyectos diseñados para este sector poblacional. No van a detener el proceso que han llevado a cabo y en sus rostros se ve la esperanza de conseguir representación e incidencia en las decisiones que se toman desde la institucionalidad en torno a las juventudes. Según Nicolás Hernández “el reto es generar ese apoyo a través de lo que hemos hecho, volver a salir a las calles de la misma forma en que lo hemos hecho. Ya teniendo un sentido mucho más político y haciendo un performance dirigido a eso, para que las personas se sientan representadas en la colectiva”.
El Consejo de Juventudes hace posible que los jóvenes puedan crear iniciativas y ejercer vigilancia sobre la gestión pública. Este mecanismo de voto popular y otros como el referendo, plebiscito y revocatoria del mandato son creados para que movimientos sociales como la Colectiva Pringamosa intervengan y puedan multiplicar la participación ciudadana en la toma de decisiones con propósitos colectivos de inclusión, diversidad y visibilidad.
El Paro Nacional reivindicó la lucha popular y la necesidad de la unificación de la ciudadanía; movimientos feministas, transfeministas, primera línea, colectivos, gremios, sindicatos entre otros grupos sociales nacieron de esa súplica por un país más justo. Además, los espacios de debate público volvieron a surgir y la población colombiana, cansada de ser violentada, ignorada, abusada y estafada, encontró en la unión esa fuerza necesaria para comenzar a emprender acciones que sacudiera conciencias. Para ello recurrieron al arte, la música, la movilización y a una voz conjunta para gritarle al gobierno que escuche las necesidades de un país que tiene además de diversidad en fauna y flora, multiplicidad de identidades, expresiones, creencias y culturas.



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