Retorno a la normalidad: una crisis que podría tener pronta solución
- Pa´la gente

- 16 jul 2020
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 6 nov 2020
Por: Laura Feria Arias
Los gimnasios, establecimientos comerciales que hacen parte del sector salud y bienestar, se suman a diversos sectores de la economía afectados por la pandemia, los propietarios de dichos lugares se encuentran en jaque por los decretos del gobierno nacional que han postergado la reapertura de sus negocios; el bolsillo de estos emprendedores no da para más, algunos no pudieron soportar otro pago de arriendo u otra factura de servicios públicos, por lo que se vieron obligados a cerrar sus puertas.
El panorama es complejo, mientras algunos han tenido que cerrar, otros que tienen mejor capacidad financiera han podido mantenerse a flote a pesar de la crisis económica y están a la espera de las indicaciones por parte del Ministerio de Salud y del Ministerio del Deporte para retomar su funcionamiento, están dispuestos a seguir los pasos al pie de la letra aunque las ganancias no sean las mismas que antes. Según Diana Arias, vocera oficial del gremio en Ibagué, comentó en días pasados para el medio local "Alerta Tolima" que están dispuestos a operar hasta con tan solo el 15% de ocupación de los locales para así respetar el distanciamiento social.
Recientemente se ha planteando la posibilidad de dicha reapertura, pues el Ministro de Deporte, Ernesto Lucerna, les ha dado voz a esta comunidad al facilitar un acuerdo justo entre el gobierno y los propietarios de gimnasios, sólo hace falta el aval del Ministerio de Salud, y si todo resulta como está planeado se estaría hablando de la reactivación de este sector gradualmente a partir del primero de julio del año en curso. Hasta el día de hoy no se ha dado el primer caso de reapertura de algún gimnasio pero es solo cuestión de tiempo ya que Ibagué al ser catalogada como una ciudad de baja afectación del virus, tiene el aval de gobierno nacional para llevar a cabo estos planes piloto mientras se realice la pertinente inspección de cumplimiento de todos los protocolos.
Todo esto se dio gracias a una iniciativa de “Gimnasios Unidos por Colombia”, un grupo de grandes y pequeños establecimientos que desde el 28 de abril del 2020 han buscado la aprobación de las autoridades competentes para poder volver a funcionar, pues como lo plantean en un comunicado oficial con dicha fecha, estos centros son la fuente de empleo de aproximadamente 20.000 personas. También exponen la situación por la que están pasando y plantean que están en capacidad de cumplir todos cada uno de los protocolos de bioseguridad como controlar el acceso de colaboradores y usuarios, monitorear su estado de salud e implementar controles rigurosos para evitar la propagación del virus.
Situación en la Capital Musical
En la ciudad de Ibagué el pasado el 16 de junio, representantes del gremio alzaron su voz como símbolo de protesta para pedir a la alcaldía que intermedie por ellos para que les permitan reactivar sus labores y para protestar por la forma en que se les ha catalogado al considerarlos igual de peligrosos en temas de contagio que los bares o discotecas, pues también como lo nombraban en su comunicado a la presidencia, estos centros han dedicado su existencia en pro de la salud y del bienestar físico y mental de los colombianos, mediante la promoción del ejercicio y estilos de vida saludable.
Muchos han tenido que decirle adiós a sus negocios, como es el caso de Hernán Jaramillo, un emprendedor que hace cuatro años y tres meses decidió darle vida a su gimnasio “Elite”, donde contaba con toda clase de máquinas, dictaba clases de zumba y entrenamientos personalizados. Con el cierre de éste gimnasio, 80 personas quedaron sin un lugar donde practicar ejercicio.
Gym Élite. Un antes y un después
Aunque muchos de esos clientes, más que todo jóvenes, simplemente pueden buscar un nuevo lugar cuando éstos vuelvan a funcionar, no es el caso de las personas mayores, un 40% de los usuarios de una edad más avanzada que asistían allí por temas de cercanía y para distraer un poco su mente, Hernán afirma que "seguramente ellos abandonarán esta práctica porque no podrás desplazarse a un lugar lejano sólo para hacer ejercicio, pues además de considerar a este gimnasio un lugar donde mantenerse saludable, lo consideraban un espacio para compartir tiempo con sus amigos y pasar el rato, allí habían creado un vínculo por el trato y la amabilidad que se les brindaba".
Debido a la cuarentena y la pandemia en general el cierre del local era algo inevitable pues éste era el único ingreso monetario de Hernán. Mensualmente entre el arriendo del local y el pago de los servicios debía sacar de su bolsillo aproximadamente un millón seiscientos mil pesos, por lo que con el pasar de los meses la deuda fue cada vez más grande y más asfixiante para él pues su negocio no estaba recibiendo ingresos por ningún lado, sólo le representaba pérdidas, las cuales ascendían a los diez millones de pesos.
En cuanto al panorama de la reapertura de estos locales, Hernán lo ve un poco lejano, pues cada día es mayor el número de contagios en la ciudad y al ser un negocio de un flujo de personas constante representa un riesgo, pero también afirma que “en el momento en que se pueda abrir se deberá tener estrictos protocolos de lavado de manos constante, controlar la temperatura con un termómetro digital infrarrojo a la hora del ingreso, tener en cuenta el distanciamiento entre máquinas con un mínimo número de personas por horas, concientizar a los clientes de que el uso del gym es un bien para la salud, pero a su vez que un mal manejo de los protocolos se convertiría en un riesgo mayor”
Actualmente, se apoya económicamente de su familia, pues no cuenta con algún subsidio por parte del gobierno, y con la venta de la mayoría de las máquinas que tenía en el gimnasio pretende invertir en un nuevo negocio en un futuro, cuando se restablezca la estabilidad económica y comercial.

La otra cara de la moneda resulta un poco más alentadora, pues aunque no han caído en quiebra sí han tenido grandes pérdidas económicas. Juan Camilo Arias, dueño del gimnasio Golden Strong, afirma que dichas pérdidas están cerca a los cuarenta millones de pesos, dinero correspondiente a la ganancia de mensualidades, entrenamientos personalizados y a la venta de implementos deportivos de estos cuatro meses de cuarentena.
El negocio de Juan Camilo marchaba muy bien, sabía cómo llevar a cabo de la mejor manera a su establecimiento con 150 afiliados, donde ha prestado servicios de pesas, máquinas y clases grupales de zumba por más de 12 años. Siendo uno de los tantos gimnasios de la ciudad, éste funcionaba de manera competitiva, pero recalca que “a todos nos iba bien”. Este tiempo que ha dejado de funcionar, debió asumir el costo de las obligaciones del local como arriendo y servicios por su propia cuenta, los cuales oscilaban por los tres millones quinientos mil pesos, sin ingresos acorde a los gastos.
Está listo para retomar cuando el gobierno les dé luz verde, tiene una lista de requisitos por cumplir y adoptar como “desinfección, protocolos de bioseguridad, lavado de manos, limpieza de suelo, distanciamiento de un metro con 50 centímetros entre persona, uso de toalla obligatoria y alcohol personal, limpieza de maquinaria al instante de ser usada, uso de tapabocas, ventilación, entre otros”. Todo esto cree que podrá llevarse a cabo en unos diez o veinte días. Mientras tanto, seguirá realizando labores de domiciliario para poder suplir sus gastos y ayudarse también con la venta de implementos deportivos de manera independiente.

En época de cuarentena hasta los de mayor afluencia quedaron como dice el dicho “andando en los rines”. Un ejemplo de lo anterior es uno de los gimnasios de cadena más grandes que tiene la ciudad de Ibagué. “Healthy Life Gym” ha venido funcionando por 22 años sin parar, ofreciéndole a los ibaguereños un servicio completo como lo es la valoración inicial, una zona de pesas, un salón de clases grupales y un área de máquinas cardiovasculares. Desde que inició el confinamiento obligatorio sus trecientos cincuenta clientes tuvieron que dejar de asistir y sus tres empleados de planta hoy en día no reciben sueldo.
Claudia Valencia, administradora del gimnasio, cuenta que en cuanto los casos de COVID-19 empezaron a ascender desmedidamente, las autoridades restringieron el funcionamiento de este tipo de establecimientos, por lo que “se dejó de recibir ingresos tanto de mensualidades de clientes como de venta de suplementos deportivos. Se generó un déficit en cuanto a gastos por arriendo, servicios públicos y lo básico que se paga de parafiscales a empleados. Psicológicamente genera estrés el cambio de hábitos.”
Se espera que se llegue a un acuerdo tanto con el gobierno local como nacional para la pronta reapertura de todos estos establecimientos que también se han visto afectados por la crisis económica derivada del virus, y así beneficiar tanto a propietarios como a amantes del ejercicio, pues aunque las autoridades habían dado la opción de realizar estas actividades deportivas al aire libre en parques y zonas verdes, algunos prefieren dichos establecimientos para su acondicionamiento físico por la disponibilidad de máquinas y demás funciones que ofrece un gimnasio como tal.
Aún se desconoce un documento oficial donde se expongan los lineamientos de bioseguridad para dicha actividad por parte del Ministerio de Salud quien tiene la última palabra en el asunto. Los dueños de estos centros deportivos se han informado muy bien acerca del tema con la ayuda de expertos para tomar todas las medidas necesarias y de esta manera evitar la propagación del temido COVID-19.







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