San Bernardo: mezcla de cultura, tierra y cacao
- Pa´la gente

- 22 may 2019
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 2 jun 2019
Por: Alejandro Cruz
El Festival de San Bernardo es un espacio que abre las puertas a la cultura, el turismo, el arte y el campo.
Cultura y campo
La gente citadina tiene una percepción del campo un poco nublada, un poco estropeada. Tal vez, en algún momento, todos los de la ciudad llegan a ver el campo como un objeto devaluado, pero lo que muchos no saben es que sin campo no hay ciudad. Sin uno no hay dos, ni gobiernos, ni ciudadanos entienden que las manos de la gente que labra la tierra tienen el mismo valor que aquel que empuña un lápiz.
Es aún peor que la persona que toma en sus manos un arma tiene más valor que el propio campesino.

Y es aquí donde la cultura entra a cambiar maneras de pensar y empieza a exponer al campesino a escenarios donde tenga interacción directa con la persona que come todo lo que su tierra produce. Es el caso del Festival de San Bernardo que se realiza a principios de junio. Este evento integró a los actores principales del campo, esos héroes que trabajan la tierra, cultivan los alimentos que se llevan a su boca, y en la gran mayoría de las regiones de Colombia no tienen ni las condiciones, ni el lugar que se merecen.
Es contradictorio que en un país como Colombia donde tenemos tantas tierras para labrar y mantener, los campesinos sean los últimos en la lista a la hora de brindarles los recursos mínimos para las buenas prácticas en ellas. Esto va cambiando, pero cuando no es una cosa es la incertidumbre si los precios del producto que están cultivando bajará o en el peor de los casos no llegará al consumidor porque las vías colapsaron.
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Estos personajes son de armas tomar y no de las que este país ya quiere dejar, sino las necesarias en el campo cultural para hacer de su profesión una digna. Es así como María Antonia Toro narra sus vivencias desde el campo. Una mujer de la tercera edad que fue desplazada por la violencia en Cartagena de Indias y muchos años después el Estado Colombiano le re-asigna tierras en el Corregimiento de San Antonio, Tolima.
Ella junto a su esposo cultivan distintos alimentos entre ellos el cacao, plátano, tomate y cebolla.
Cuatro hectáreas y un sueño

“Nosotros queremos proyectarle a una parcela donde tú no te vares por unos centavos, porque aquí encuentras desde productos medicinales, una huerta con cilantro repollo, perejil y mil palitos de cacao” sostiene María
Ella cultiva la tierra de manera orgánica, sin insumos tóxicos que la degraden, al contrario, día a día la oxigenan con abono orgánico, elaborado desde las heces de pequeños animales hasta desechos de la misma naturaleza.
“Para mí lo más importante es cultivar de manera orgánica, los sobrantes del cacao y los residuos de la cocina yo no lo llamo basura, eso se me descompone y se lo pongo a la tierra negra y se lo pongo a las huertas. La gente muchas veces me pregunta: ¿Por qué no se me da el cilantro? Y yo le digo porque no le echa abono orgánico, este que rejuvenece la tierra”
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La idea de muchas personas que trabajan la tierra es la de mejorarla, no solo por el hecho de que produzca, también porque el campesino tradicional cree que hay que devolverle algo a ella. Es como un tributo a todo lo que ella da.
Campesinos y otros mercados.
Ellos se han agrupado, haciendo asociaciones dependiendo del cultivo que elaboren, María Antonia, hace parte de los cacaoteros que junto a Juan Choconat una empresa Ibaguereña que elabora desde la materia prima (cacao en baba) un delicioso chocolate en diferentes presentaciones y así trabajan de la mano brindándose un ganar- ganar.
El trato es justo, las dos partes obtienen beneficios. Los beneficios aquí para los cultivadores son tanto de precio como de educación para que su cacao sea de mejor calidad, el trato que se le brinda al cultivador es dignificante, porque es el mismo el que hace el trato y los beneficios que reciben los últimos en procesar antes que llegue al consumidor es que las propiedades del cacao están intactas, no pierden sabor y tampoco calidad.
“Cada productor tiene su historia en Juan Choconat, aquí el productor solo se dedica a producir y nosotros nos encargamos de lo demás. Cancelamos por encima del precio de la Nacional de chocolates y les ahorramos quince días en el proceso de secado al cultivador. Es así como ellos tienen más tiempo para ampliar sus cultivos o a mejorarlos” Hernán Arbelaez
Actualmente Juan Choconat cancela 15% por encima de la nacional, además de los beneficios que reciben por el tiempo que no invierten en el secado, cada producto lleva el nombre de su cultivador. La campaña se llama héroes del cultivo donde los protagonistas son los cacaoteros que en cada cajita de Juan Choconat aparecen con una caricatura colorida y una reseña del campesino.
Héroes de la patria
“Es duro lo que queremos imponer aquí es un cultivo orgánico, saludable, bien manejado. Por eso les insistimos mucho en no manejar químicos y eso les da mucho valor a ellos”
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En estos momentos los campesinos y los empresarios conscientes como Juan Choconat promueven cultura e identidad regional con los productos que manejan, para las siguientes temporadas tendrán un cacao tradicional de la región Tolimense que tiene gran valor comercial y además no se encuentra en muchas partes del mundo.
Los que han estudiado e investigado se han llevado con la sorpresa que es un cacao excelso de gran valor cultural.
“Si aquí tenemos un cacao blanco posicionado de la región Tolimense, posicionamos cultural”
Agradecimientos a María
Antonia Toro, productora
de San Antonio, Tolima y
A Hernán Arbelaez empresario.






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