Tolimense destacada en el ajedrez mundial
- Pa´la gente

- 11 sept 2020
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 6 nov 2020
Por: Ismael Moreno

Nadie sabe con exactitud el origen del ajedrez, pero la historia más acertada sobre su origen se remonta al siglo VI, cuando el inventor Susa Ben Dahir creó el primer ajedrez de la historia. El joven hindú construyó el juego bajo el nombre de Chaturanga (entre cuadros) cuya finalidad para ese entonces era el entretenimiento de un rey hindú que se encontraba enfermo y no hallaba como despejar su mente, las fichas que lo componían representaban las cuatro armas del ejército indio: carros, caballos, elefantes e infantería, que siglos después en occidente tomaron la forma de torres, alfiles, caballos, obispos y peones. Una representación de la guerra que no incluía la figura de la dama, la cual estaba asociada a lo doméstico.
Govert Westerveld, investigador y ajedrecista asegura que la llegada de la dama al tablero de ajedrez tardó años, su actual presencia tal vez se debe a la inspiradora figura de Isabel la Católica. El patrocinio a los viajes de Cristóbal Colón y la expulsión de los moros y judíos de España, son los dos acontecimientos que sirvieron para revolucionar el ajedrez del siglo XV, es por eso que la reina se convirtió en la pieza más poderosa del tablero.
Pero también son inspiradoras en el historial del juego, las apariciones de las primeras ajedrecistas, talvez la más recordada, a principios del siglo XX, es la rusa Vera Menchik quien se atrevió a desafiar las reglas del deporte – ciencia, participando en torneos reservados para los hombres, negándose a participar en los torneos para las mujeres.
Aunque en la clasificación absoluta del ajedrez solo el 2% está conformado por mujeres, las jugadoras han ganado fama en las competencias internacionales y mundiales, como es el caso de la ajedrecista ibaguereña Nadya Karolina Ortiz, quien en 2010 ganó la Olimpiada de Ajedrez de Khanty-Mansiysk en Texas, E.U. La primera colombiana en alcanzar dicho título, que a pesar de los 4220 Km de distancia que hay desde su país de residencia a Colombia, sigue al pendiente de la evolución de este deporte en la región que la vio nacer.
Sus inicios

Su nombre obedece a la admiración que su familia le tiene a la gimnasta olímpica rumana Nadya Comaneci y su habilidad con los peones obedece a los matches en los que triunfó desde niña cuando aún vivía en la ciudadela Simón Bolívar de Ibagué. Jorge Humberto su padre, tuvo retrocesos en su carrera como ajedrecista y es por eso que en distintas ocasiones trató de interrumpir los intentos de su hija, de aprender el deporte-ciencia. Cierto día la niña lo sorprendió convirtiéndose en su compañera de juego. Con la enseñanza de un compañero de su padre, en tan solo una semana, Nadya era una talentosa deportista que había aprendido a dominar ejercicios complejos para su corta edad.
“Mi papá era técnico de ajedrez y a pesar de eso nunca intentó involucrarme. Todas las tardes practicaba en la casa con sus compañeros de la Liga Tolimense de Ajedrez y un día cuando tuve la oportunidad le dije a uno de sus amigos que me enseñara. Como había escuchado a mi papá en algunas ocasiones cómo se movían los peones cómo se desplazaban los caballos, entendí fácilmente cómo jugar. Después me mostraban unos movimientos que solo una niña o niño de diez años entendería, pero en lugar de intentar distraerme para evitar molestarlos, me convertí en su compañera de juegos porque aprendí a hacerlos todos”.
Jorge le contaba historias que conocía sobre la pionera del ajedrez femenino Vera Menchik y es por eso que uno de los sueños que recuerda Nadya de su niñez, era aquel que pretendía alcanzar los éxitos de la exponente ajedrecista.

La británica de origen ruso Vera Menchik (Moscú, 16 de febrero 1906 – Londres, 27 de junio de 1944), tenía la habilidad de reconocer los puntos débiles de sus oponentes. Ganó tantas competencias exclusivas para los hombres que llegó a existir un grupo organizado llamado “El Club de Vera Menchik” del cual hacían parte todos aquellos hombres derrotados por la mujer.
Entonces con esta motivación, Nadya llegó a su primer torneo nacional en la ciudad de Zipaquirá (1994), Cundinamarca, pero no le fue bien, y aunque creyeron que sus intentos por ser la mejor quedarían atrás, sucedió todo lo contrario. Ella optó por un entrenamiento más estricto porque desde siempre ha considerado que “el ajedrez puede ser una adicción saludable y desde niña me ayudó a hacer la mejor de la clase”. Recibió ayuda de la Federación Antioqueña, en su proceso la acompañaron expertos cubanos y finalmente estadounidenses. Al siguiente año, pasó de ser la última en una competencia a ocupar el primer lugar en 23 campeonatos dentro del país.
“Cuando era niña y perdí mi primera competencia recuerdo que tenía muchas ganas de llorar, no quería que mi papá se sintiera mal porque era mi maestro y todos esperaban que fuera igual o mejor que él. Es por eso que seguí aprendiendo y después de viajar mucho y conocer diferentes entrenadores, los triunfos llegaron solos, participé de torneos nacionales de 10, 12, 14 años, sub 20, las ligas de mayores. Fueron 23 campeonatos en los que ocupé el primer puesto. Pero fue gracias a una competencia en Menorca, España que pude posicionarme como una de las mejores ajedrecistas del mundo, era la número 10”.

El reto que la hizo maestra
Por fortuna, las mujeres de ahora no tienen que lidiar con la discriminación que soportaron las jugadoras del pasado, por encima de ello el juego ha permitido representar la preparación de cada competidor y la habilidad del pensamiento; desafortunadamente la baja participación de niñas en el ajedrez, ha limitado la aparición de mujeres en este deporte. En el 2do. Congreso de Ajedrez Femenino, que se llevó a cabo en Kassel, Alemania, se planteó por qué el ajedrez es un deporte apropiado para las niñas, la respuesta generalizada fue: “¡las niñas queremos pensar!”. Un mensaje que invitaba a niñas de diferentes lugares del mundo, a continuar con una preparación profesional y adoptar el ajedrez como una herramienta para fortalecer la habilidad mental.

En medio de sus participaciones deportivas Nadya tenía otro propósito y era el de convertirse en una profesional de la computación que para ese entonces tenía acogida por las universidades que conocía. “Un jugador de ajedrez profesional tiene que estudiar lo mismo que alguien que quiere ser médico". Así fue como se enteró que en Estado unidos ofrecían becas a deportistas que competían en nombre de las universidades en certámenes mundiales. Investigó e indagó sobre sus posibilidades, hasta que la Universidad de Texas, Brownsville la encontró.
Le ofrecieron la posibilidad de estudiar Ciencias de la Computación con una beca completa a cambio de estudio y entrenamiento. En el 2012 culminó su carrera con buenas calificaciones, es por eso que fue merecedora de otra beca que le permite continuar una maestría en la misma línea profesional.
"La universidad me dio esta oportunidad y yo la aproveché, además me permitían seguir con lo que más me gusta hacer que es jugar ajedrez. Lo menos que podía hacer era seguir entrenando y es por eso que por el acompañamiento que he tenido en Texas, gané la Olimpiada de Ajedrez de Khanty-Mansiysk de 2010 y me convertí en la Gran Maestra Internacional de ajedrez, la primera colombiana que ha alcanzado el título".
La jugada
El ajedrez en tiempos de Covid-19

Mientras que otros deportes como el futbol, baloncesto, tenis, etc., se encuentran paralizados por motivos del Covid-19, el ajedrez ha encontrado la forma de hacerle el jaque mate a la pandemia; los jugadores han tenido la oportunidad de seguir en sus torneos de manera virtual, esta vez sin salones llenos de sillas y asistentes, sino a través de su ordenador o dispositivo móvil y posicionando sus figuras ya sea con un mouse o con sus dedos. La Federación internacional de Ajedrez (FIDE) convocó un maratón mundial de partidas por internet, el lema de esta iniciativa es “Jaque mate al corona virus”, en el mes de junio se llevaron a cabo más de 1.000 torneos, que atendieron la demanda de los aficionados al deporte por la pandemia de COVID-19.

Entre tanto la ajedrecista, Nadya Ortiz no es ajena a la situación de emergencia a la que su departamento y otras regiones del país han estado expuestas a causa del virus Covid-19, en el mes de junio llevó a cabo La Gran Donatón de Ajedrez Solidario por Colombia, cuyo propósito fue reunir todos los fondos posibles para las familias más afectadas por el Coronavirus.
La donatón reunió 182 participantes de 20 países. Las donaciones sumaron 3.400.000 COP – 1770 USD.














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