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Voces de Mujer

Actualizado: 11 may 2020

Por: Angela Arias Campos


Las mujeres indígenas tienen gran importancia para la sociedad, su trabajo, esfuerzo y dedicación, dan cuenta del compromiso que tienen con su comunidad. Algunas de ellas en escenarios cercanos o distantes a sus lugares de origen lideran procesos que les permiten rescatar, visibilizar y preservar sus raíces.


Zully Yeniffer Yaguara Ortíz, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Tolima, pertenece al cabildo indígena Brisas de Atá ubicado en Santiago Pérez. En este corregimiento del municipio de Ataco al sur del Tolima, se encuentran representantes del pueblo Pijao y los saberes ancestrales de la chicha. Hace más de tres años llegó a Ibagué y desde esta ciudad ha trabajado por visibilizar su cultura.


Yaguara ganó la cuarta versión del Festival Documental realizado por el programa de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad del Tolima, en noviembre de 2017. Su trabajo audiovisual titulado “Chenche Amayarco: Herencia Ancestral” rescata y muestra la cultura, saberes y mitos de la comunidad indígena que lleva este mismo nombre.



Para ella, la mujer indígena es sabiduría, arte y cultura: por los conocimientos que posee, por las tradiciones que perpetúa y la visión de mundo que promueve. Debido a esto, considera que son una figura representativa del patrimonio cultural e histórico del país.


Foto: Willian Rey

Pers Wayra Velasco Tumiñá estudiante de Biología de la Universidad del Tolima, hace parte de la etnia Wampía que pertenece al pueblo Misak, en el departamento del Cauca. Los conocimientos adquiridos en su carrera han complementan el saber ancestral de su pueblo desde las diferentes áreas de estudio que le han permitido contribuir a la conservación del cultivo de la tierra, una práctica tradicional de su pueblo.




Wayra hace una invitación desde el Namtrik, su lengua materna, a preservar las tradiciones del tejido, seguir labrando la tierra y fortalecer sus voces:

“Así nos encontremos lejos de los pueblos de origen se puede sembrar en lo más pequeño que uno tiene, convoco a la gente a seguir haciendo memoria desde el tejido, la siembra y la palabra”.



Tumiñá expresa que la labor que realizan las mujeres sobre el tejido es importante para esta comunidad porque allí representan las vivencias, creencias y valores que tienen los Wampía. Las mingas que son organizadas y asistidas solo por mujeres permiten que los conocimientos sean transmitidos de una generación a otra, haciendo posible que su cultura no sea olvidada por los más jóvenes de la comunidad.


“En un tiempo más adelante no queremos que digan que este pueblo existió, sino que sigue existiendo, que estamos aquí a pesar de todo lo que está sucediendo en los diferentes pueblos, en el mundo” dice Tumiñá.


Foto: Björn Dau

La palabra crea espacios


El papel que tiene la mujer indígena no es generalizador, la existencia de las diferentes comunidades da paso a diversidad de cosmovisiones que aportan las comunidades ancestrales.


Doris Ortíz, madre de Zully, se postuló para el cargo de alguacil el año pasado y consiguió ser parte de la Junta Directiva del cabildo. Esto se ha logrado gracias a una serie de charlas para las mujeres en donde puedan reconocerse como sujetos de valor y enfrentarse a estereotipos como la “indiecita” que pueden utilizar para todo debido a que provienen de las zonas rurales.


En la etnia Wuampía-Misak a las mujeres de mayor edad en su pueblo se les reconoce como las shuras o mayoras . Ellas se encargan de realizar mingas con las mujeres de allí para transmitir conocimientos sobre la agricultura, el tejido y otros saberes. En sus familias siempre se inculca que las labores se realizan en igualdad, allí no hay quehaceres exclusivos de hombres o mujeres, según comenta Wayra.



Los elementos comunes de las mujeres indígenas del Tolima son el amor y la armonía en los trabajos comunitarios y sus conocimientos como artesanas. “Para la sociedad es importante, desde sus saberes artesanales, conocer la huella ancestral que aún permanece hoy en día. No es solo una olla sino la historia que hay detrás de ella” dice Yaguara.


Foto: William Rey

En cuanto a los jóvenes del pueblo Misak han empezado a crear sus propios espacios en los cuales quieren reivindicar y hacer memoria de las mujeres y todo lo que hay dentro de su pueblo. Además, “para rescatar algunas costumbres que se han ido perdiendo de lo que nosotros somos” dice Tumiñá. Es el caso del Namtrik, el idioma Guambiano.



Actualmente ambas jóvenes hacen parte de la Mesa de asuntos Étnicos de la Universidad del Tolima, en donde se integran los diferentes pueblos, entre ellos los Misak, Nasa y Pijao. Tener contacto con otros pueblos por medio de la palabra y en torno al fuego les ha permitido enriquecer sus saberes, hacer memoria de los logros que han tenido y de aquellas que deben construir en conjunto para el nuevo tiempo que viene.

 
 
 

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