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Brilladores de Mulas: la necesidad generó la labor



Brillador de Mulas - Pablo

Colombia ha sido un país de lucha y ha estado inmerso por bastante tiempo en la desigualdad social (brecha entre ricos y pobres). Esta lucha y desigualdad, según la CEPAL (Comisión Económica Para América Latina y el caribe) lo categoriza como el segundo país con mayor desigualdad económica en el mundo. Además, ha impulsado a las familias de bajos recursos, a rebuscar trabajo donde no lo hay, a salir de sus casas muy temprano en la mañana para conseguir algo de dinero y poder llevar comida a sus mesas, a pedir limosna y a sobrevivir con salarios de pobreza.

Sin embargo, no todo es color de rosa, muchas de estas familias no se rebuscan el trabajo de forma honrada, sino que excusándose de la situación de necesidad, se limitan a robar, a hacer daño a los demás y hasta llegan a matar por conseguir dinero. Tristemente, esta desigualdad también ha generado que se pierdan generaciones de jóvenes y niños, que no han tenido la posibilidad de nacer en buenas condiciones, que no han sido tenidos en cuenta por la sociedad; y en lugar de estar estudiando se la pasan en las calles, sin ninguna autoridad que los esté regulando y/o cuidando.

En este contexto, Pa lagente visibiliza un oficio en el que algunas personas se rebuscan la vida: los brilladores de mulas que circundan por la Variante Martinica (Ibagué-Tolima)

“...la mayoría de estos jóvenes van a terminar delinquiendo, delinquiendo porque su angustia de la sobrevivencia diaria no les da la oportunidad de lograr lo que desean, lo que quieren. Cualquier ser humano desea tener una vida cómoda. De manera que si, este es el resultado de esta situación social que estamos viviendo en Colombia” opina Arnulfo Ruiz, empresario del sector.


Desde los inicios de la construcción de la Variante de Ibagué, vía Ibagué – Cajamarca – Armenia, hace 25 años hasta el día de hoy, en los sectores de la Martinica se ha evidenciado un incremento en el comercio y la población, puesto que, luego de la cimentación de la variante se construyó una bomba de gasolina, se abrieron muchos negocios de lujos de carros, restaurantes y sobre todo se empezaron a formar montallantas de todo tipo de vehículos terrestres.


Actualmente en el Tolima, existen cinco Variantes, las cuales se encuentran en Melgar, Picaleña, Gualanday, el norte de Ibagué y por último la Variante de Ibagué. Cabe resaltar que estas variantes están concesionadas por la ANI (Agencia Nacional de Infraestructura).

Esta agencia, en compañía de la APP GICA (constructora comprometida con el cuidado y preservación del medio ambiente en el proyecto de la “Segunda calzada Ibagué-Cajamarca”) están fuertemente relacionadas y articuladas, trabajando con la comunidad y el ambiente del Tolima. Cada tres meses están sacando la revista informativa “en contacto con la comunidad y el ambiente del Tolima” con el fin de mostrar los avances, las actividades y talleres que han realizado desde el comienzo del proyecto nombrado anteriormente.

La presencia de los brilladores de mulas – niños, jóvenes y adultos limpiando, brillando y embolando camiones, tractomulas, carros, volquetas, etc. – en el sector de la Variante-Martinica fue causada por todo este incremento del comercio. “Más o menos acá, en este sector, están por ahí hace diez años, y pues primero llegaban unos y trabajaban juiciosos, pero ya últimamente la situación está difícil, porque ya vienen personajes muy delicados, con falta de sentido común…” nos cuenta Héctor Julio Díaz, dueño de uno de los montallantas que existen en el sector.

Inseguridad sector Florida


Estos brilladores de mulas son aquellos niños y jóvenes que no tienen recursos para estudiar, para salir adelante, o simplemente no les gusta el estudio y empiezan a laborar en este oficio. Muchas de las personas que comienzan con este trabajo desde pequeños, se adaptan al entorno y acumulan ciertas características, que de una manera u otra los hace ver de forma no agradable para la comunidad del barrio La Florida sector uno, dos y tres; ubicado en el Pie de Monte de los Andes en el sector llamado la Martinica. “…algunos de estos chicos que vienen de los barrios más humildes de la ciudad, pues consumen marihuana, consumen algunas sustancias que no son bien vistas en la comunidad y la comunidad les teme. A parte de esto, del temor que siente la comunidad que a veces es justificado porque alguno de ellos ha entrado a cometer atracos, a cometer robos diurnos, a cometer robos nocturnos donde se entran a los restaurantes y se les llevan sus propiedades” comenta Arnulfo Ruiz empresario y habitante del sector hace más de 20 años.

A causa de estas situaciones, la comunidad tiene en mal concepto a lo brilladores de mulas. La inseguridad es palpable cada vez que uno como transeúnte pasa por ese sector, y el constante olor de marihuana evidencia un grado alto de consumo en estos personajes.

El señor Pablo Emilio Velázquez, brillador de mulas desde hace ocho años, es uno de los más antiguos y más conocidos dentro de la Playa (Argot que le dan los muleros y brilladores a los sitios específicos para arreglar y limpiar sus vehículos de carga pesada) y desde su punto de vista nos explica que hay muchos brilladores y hay mucha inseguridad, ya que al mismo tiempo hay mucho consumo de alucinógenos. Además, las autoridades no tienen constante permanencia por el sector, y eso da lugar para que haya mucha delincuencia y mucho desorden.


Al caminar todas las mañanas, al medio día y en las tardes, como transeúnte y habitante aledaña al sector de la bomba, puedo constatar, que no hay presencia constante de la policía. Solo están presentes al medio día y por un par de horas, por lo que la inseguridad que se siente es bastante, tanto para los habitantes del sector como para aquellos, que como yo, pasan diariamente por la carretera de la Variante.

Tanto así, que los mismos brilladores se roban entre sí o se hieren por una u otra razón. “Por supuesto, pues aquí la inseguridad es con los mismos muchachos, porque llegan muchos muchachos que solo vienen de pronto a consumir drogas, a ver de pronto qué se llevan. En cierta ocasión también, se me vinieron a meter a un carro y pues tuve dificultades con ellos, tuve problemas. Además, la policía no es mucho lo que hace acá” nos cuenta Pablo Velázquez.

Adicionalmente, el paso de los hinchas de cualquier equipo, las riñas de estos con los brilladores, causan problemas y temor en la comunidad. “…un día iba con mis hijas y teníamos que salir por ahí porque es una de las salidas del sector, el sector tiene solo dos salidas, entonces es un paso obligatorio prácticamente. Desafortunadamente estaban en un enfrentamiento y quedamos como en la mitad, o sea con armas blancas, entonces expone uno la seguridad de uno y de los hijos también” expresa Lucero Méndez, habitante del sector.

Por otro lado, hace aproximadamente dos meses, se presenció un altercado con machete entre dos brilladores. Según Pablo Emilio y algunos habitantes del sector, uno de ellos estaba totalmente drogado y simplemente agredió al otro.


Como dice Pablo, afortunadamente ya está por allá. El joven Oscar David Vera, de 25 años de edad, alias “Japonés”, fue el agresor del altercado y Brayan Jhoney Silva, de 24 años de edad fue el agredido. Este acontecimiento sucedió el día 23 de febrero, en las horas de la mañana. Este horario es vital para los brilladores, ya que es donde más transcurren las tractomulas y/o los tractocamiones, por lo tanto hay mayor trabajo para ellos.

¿Trabajo rentable?

En un buen día, pueden ganarse de $150.000 a $200.000, pero si se da el caso en el que se presenten muchos brilladores, o que alguno de ellos no pueda alcanzar primero a alguna Tractomula que baja o sube por el sector; el brillador puede irse sin un solo peso. Los brilladores se encargan de lavar, brillar el aluminio de las tractomulas y embolar las llantas. El tiempo que se demoren "depende del tiempo que traiga el conductor, porque si el conductor viene con afán, entonces uno puede contratar mas gente, unas cuatro o cinco personas, para que cada uno haga una cosa, y rinda mas la brillada", expresa Pablo Velázquez. De tal manera, que el trabajo puede ser organizado y es para aquellos que no deseen cumplir con un horario fijo y tengan tiempo de sobra.


Algunos de los conductores de tractomulas expresan totalmente lo contrario a la comunidad del barrio La Florida, con respecto a los brilladores. “Los pelados son honestos, de bien, personas confiables” y “No, nunca he visto problemas, lo que llevo transitando por acá y frecuentando este sitio, nada” nos cuenta Edwin Bohórquez, conductor de tractocamión, que lleva transitando por esta vía ocho años.

Sin embargo, la comunidad no se siente completamente segura con ellos, pero tampoco están en desacuerdo con que se ganen la vida de esa manera, brillando y lavando tracto mulas, ya que la necesidad de aquellas personas ha generado esta labor. Una labor que es bien paga, que no tiene horarios fijos, puesto que pueden llegar a la hora que más les convenga y se pueden ir cuando deseen.


Según el DANE, en el año 2017 las estadísticas de desigualdad social y pobreza extrema, bajaron en comparación de los años anteriores. Sin embargo, todavía existe un alto porcentaje de Colombianos en situación de pobreza extrema.

La necesidad de las personas no las hace excusarse de cometer delitos, de fomentar la inseguridad y mucho menos de adoptar una imagen destructiva. En lugar de eso, la necesidad debe fomentar el trabajo, la buena competencia, la solidaridad, el respeto, el trabajar en equipo y sobre todo la perseverancia por salir de ese círculo de necesidad laboral, social y económica que se evidencia desde décadas atrás en nuestro país, Colombia.


 
 
 

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2023

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