Arte para construir tejido social
- Pa´la gente

- 16 jun 2020
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 6 nov 2020
Por: María Camila Leiva León
En Lérida, municipio del norte del Tolima, un grupo de jóvenes deciden juntarse para representar los sectores olvidados con alguna frecuencia por parte de los entes gubernamentales. Hasta que un grupo no alza su voz, las peticiones o necesidades de la población son ignoradas.
Estos jóvenes, integrantes de diferentes grupos trabajaban cada uno por su lado en actividades diferentes pero con la misma intención social y cultural. Miguel Santos, hacía parte junto a un grupo de amigos del Colectivo Cinembueltos que proyectaba películas en uno de los parques del municipio.

Sólo necesitaron un telón, video beam y un bafle para hacer realidad lo que poco a poco fue creciendo. Comenzaron con encuentros cotidianos y terminaron en una cita imperdible los viernes en la noche para familias, parejas o grupos de amigos. Según Miguel, cinéfilos no son, pero su pasión por el buen cine siempre ha estado, agrega que “el cineclub era más un espacio de formación del público” teniendo en cuenta que el principal público que se estaba formando eran ellos.

Rafael Trilleras, un artista del municipio, hacía parte del colectivo “Peladeros” en conjunto con Yeiner Duarte y algunos amigos más como Juanito Rodríguez, también artistas leridenses. Su puesta en escena surgió de la necesidad de expresar inconformidades en torno a lo que ocurría en el municipio, pues en un mismo año se presentaron dos asesinatos de mujeres jóvenes, “nos fuimos para el poli con un grupo de parceritos y pintamos a una niña llorando, la subimos a las redes y eso empezó a rodar” cuenta Trilleras su primera hazaña como colectivo en aquel parque deportivo del pueblo.
El nombre del colectivo se refiere a la crítica que sus integrantes hacen a los comentarios molestos que habitualmente circulan en los pueblos. Rafael menciona que sus primeros murales no tenían intención, en medio de su auge rebelde. Pese a esto, después hicieron alrededor de 12, algunos de esos de realismo y caligrafía, con un impacto mayor sobre la comunidad.
Naciente proyecto
Lo que comenzó como una simple solución a sus conflictos, resultó en la creación de un Colectivo en 2016 que los vincularía con el propósito de visibilizar los artistas del municipio y a su vez promover dinámicas de esparcimiento para los leridenses. La primera reunión de Resguardo, como se le denominó, estuvo integrada por Miguel Santos, Rafael Trilleras y Juanito Rodríguez. “En una charla más de quién es usted, quién soy yo, qué pretendemos, qué buscamos” Comenta Miguel.
Al saber todo lo que podrían llegar a lograr como un solo equipo, decidieron recibir apoyo de Sebastián Fonseca, en ese tiempo secretario de gobierno del municipio, quien les orientaría en los aspectos legales para la conformación de la Corporación en el año 2018, “descubrimos las políticas de juventudes y el poder que tenían”.
En busca de un refugio
Existen lugares que significan historia y que normalmente son olvidados, la torre del reloj es uno de esos típicos elefantes blancos que fueron construidos y después abandonados. Sin embargo existen personas que encuentran significados en estos e incluso un refugio donde pueden ser libres. Al escoger el nombre de “Resguardo” pensaron en todas las dificultades que habían vivido en ese momento, pues se sentían desprotegidos.
En el año 2016 cuando tuvieron sus primeros acercamientos a la comunidad realizaron la jornada de limpieza y recuperación de la torre de reloj, con actividades de muralismo e integración juvenil, lograron que este espacio abandonado volviera a llamar la atención.

A través de estos espacios ganaron amigos que apoyaban su arte y donaban pintura o comida para sus largas jornadas, el trabajo hecho en cada uno de los murales fue impecable. Tal fue la acogida que tuvo la torre, que se convirtió en un punto turístico del municipio, tanto para los leridenses como sus visitantes.
Este era el lugar donde proyectaban sus películas los viernes en las noches, los jóvenes sabían que podían acercarse en cualquier momento a pasar la tarde y ya.
Con la llegada de Angie Estefanía Lozano, Vanessa Reyes, Herich Nieto, Oswaldo González, y por parte de los raperos del municipio Camilo Castro y Óscar Cogua , el Resguardo creció, acogiendo a cada persona que quería hacer parte y que quisiera aportar al colectivo.

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Resguardo ha ayudado principalmente a sus integrantes, creando lazos de amistad que han permitido trabajar armoniosamente, a pesar de sus diferencias. Pensar en el bien grupal y no en el personal, pasó a ser una de sus insignias, pero sobre todo ha enseñado la importancia de escuchar y valorar el arte, sin importar su forma de expresión. Para Trilleras, el aporte más grande que le puede dejar Resguardo a Lérida es que se valore y reconozca el talento, por esto decidieron crear espacios culturales que hacían falta en el municipio.
Inconformes con las actividades que se venían realizando en las semanas de la juventud, con el aval de la administración municipal y la asignación de recursos, crearon en 2017 su primer "Guachafita", cargada de diversidad cultural a través de escenarios artísticos como la danza, el canto y el muralismo; desde aquella fecha, ganaron la confianza de la administración y el año siguiente les fue delegada la organización de las actividades de la semana de la juventud.
Para el 2018 dieron de qué hablar en la comunidad leridense, ya que como afirma Fonseca “no cabe duda que fue la mejor semana de la juventud del departamento”. Ese año la semana estuvo llena de actividades como olimpiadas del saber, fogatas y el encuentro nacional de gráfica urbana, espacio al que llegaron artistas locales, departamentales y nacionales.
Por lo que más se hicieron notar fue por su Guachafita 2.0, con acompañamiento de expresiones como el rap y el hip hop del talento local, además de contar con el artista Afaz Natural, que logró agrupar a una gran cantidad de personas y cumplir todas las expectativas.
A esto se suma el acompañamiento que brindan en su escuela de serigrafía y pintura; pues además de crear las escuelas culturales, querían proyectar los talentos locales, ya que según Miguel “el arte es una heramienta para reconstruir el tejido social”.

¿Y ahora qué?
Su esfuerzo ha dado frutos y el tema de divulgación ha hecho que Resguardo tenga impacto regional, por dos años consecutivos han sido nominados a los premios de la juventud del Tolima. Así mismo, han recibido invitaciones de otros municipios, que los tienen como referentes por su labor social.
Resguardo está ampliando los lazos hacia Ibagué, trabajando en conjunto con casas culturales de la ciudad, pensando principalmente en promocionar los talentos de Lérida. Uno de sus anhelos como Corporación es tener su propia sede, en donde expongan, realicen sus talleres y donde haya presencia permanente de monitores que impartan clases de serigrafía, pintura o baile.
Conscientes de la situación actual que atraviesa el mundo por el Covid-19, los integrantes de Resguardo apoyaron junto con los hinchas del deportes Tolima (La Revolución) la creación de un punto de abastecimiento donde ubicaron una mesa con el slogan de “si tienes dona y si te falta toma”.
Con tristeza relatan que a principio de año perdieron su refugio, la torre de reloj que unió esfuerzos de jóvenes que quieren que el talento leridense trascienda, ya no tienen el espacio donde encontrarse. Sin embargo, esperan poder aclarar todo y que su resguardo vuelva, pues lo único que quieren es que Lérida sea un referente artístico y cultural.

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