Cultura, música y arte: espacios de inclusión en Ibagué
- Pa´la gente

- 26 sept 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 11 may 2020
Por: Juliana Hernández Reyes
Con un contrabandista, una tambora y un pincel, el Encuentro Cultural de Danza, Música y Pinturas se toma las calles de algunos barrios de Ibagué con el propósito de crear espacios de inclusión, que hagan visible las habilidades que tienen las personas con discapacidad.

En el departamento del Tolima, actualmente se registran 40.292 personas con discapacidad, de las cuales 8.711 son de Ibagué. De estos últimos, 2.090 tienen entre 6 a 26 años, siendo el 41.6% del total, según el Registro para la Localización y Caracterización de Personas con Discapacidad de la Secretaría de Salud Departamental. Dentro de este rango de edad la Fundación Desarrollando Vidas realiza diferentes actividades culturales que aportan al desarrollo de las capacidades motrices y cognitivas de los habitantes de distintos barrios y comunas de la ciudad.
Mira, escucha, ve y canta, que la discapacidad encanta

El Encuentro Cultural de Danza, Música y Pintura hace parte de la "Beca de fortalecimiento de la inclusión social, desde la cultura para la población con discapacidad", convocatoria de estímulos realizada por la Alcaldía municipal, donde la Fundación Desarrollando Vidas promueve espacios de interacción y sensibilización en torno a los imaginarios que se tienen sobre la población con discapacidad.
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La Fundación Desarrollando Vidas nace en el año 2018, luego de que su representante legal y coordinadora, Luz Ángela Reyes, tuviera un acercamiento con la formulación y realización de proyectos culturales, escenario en el que, según ella, pocas veces las instituciones y fundaciones trabajan puesto que es un espacio en el que las personas poco invierten y los requerimientos para ser parte de estos proyectos son muchos, los cuales, algunas instituciones no cumplen.
El Libertador, La Pola, El Divino Niño, Interlaken, Chapetón, son algunos de los barrios en los que se han desarrollado espacios culturales, que estimulan el talento y promueven reconocimiento por parte de la comunidad hacia la población en situación de discapacidad, “Me pareció muy creativo, porque es bueno que los niños aprendan a respetar y reconocer a las personas que están en una condición diferente”, menciona Diana Panqueba, habitante de El Libertador.
Luis Gabriel Montealegre, quien hace parte de la agrupación Son Bareke, apoya a la Fundación desde su dirección musical, siendo el encargado de que los niños, adolescentes y adultos aprendan a tocar y ejecutar los golpes básicos de un tambor, maracas, chuchos y flautas.

En el caso de la pintura, Hernán Betancourt, artesano y fotógrafo, ayuda desde el arte a que se comprenda lo que significa ser una persona con discapacidad. “El profesor maneja diversas técnicas con formas y figuras, con el fin de que las demás personas exploren su creatividad”, menciona Luz Ángela Reyes.
La Fundación desde el inicio del encuentro ha sido apoyada por la agrupación folclórica Danzalma, conformada por adultos mayores, con una edad promedio entre 60 a 87 años. Quienes en respuesta al gran amor que tienen por la danza, dejan de lado los achaques propios de su edad y cada fin de semana ensayan desde una caña, un pasillo, hasta el contrabandista. Para ellos los espacios que les permite la Fundación se han convertido en una vitrina para darse a conocer.
“Me parece muy bueno y bonito que nos motiven y difundan, porque nosotros queremos poder presentarnos en este tipo de espacios. Es muy frustrante estar uno ensayando, ensayando y ensayando y no tener presentaciones ni nada”: Elmi Hurtado Bernal, con 80 años y un reemplazo de cadera y rodilla, hoy hace parte del grupo Danzalma.

Para la Fundación, estos procesos deben seguir existiendo, puesto que así se permite que los niños e integrantes de la comunidad conozcan los talentos y las capacidades que tienen las personas con discapacidad: “Me gustó la presentación, es muy bonita. Son cosas muy importantes y necesarias para nosotros los más pequeños”, comentó Santiago, un niño de diez años asistente a uno de los eventos en el barrio El Libertador.
Este tipo de actividades permiten que la sociedad tome mayor conciencia en torno a los prejuicios y barreras culturales que existen, incluso para que en ciudades como Ibagué haya la posibilidad de ir al encuentro con comunidades distantes a los espacios que comúnmente brinda la institucionalidad.
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