El secreto natural de Pastales
- Pa´la gente

- 21 feb 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 11 may 2020
Por: Juliana Hernández Reyes
En la ruta al emblemático Cañón del Combeima, en la ciudad de Ibagué, se encuentra la vereda Pastales, un lugar que a simple vista deja ver una pequeña iglesia y diversa actividad socio cultural, pero que en lo íntimo de sus montañas, guarda innumerables tesoros. Para los turistas, ibaguereños o visitantes de otros lugares del Tolima y del país, se trata de un sitio ideal en el que pueden disfrutar de un clima fresco, ambiente agradable y natural. La fría montaña, los sonidos de los animales y el caer del agua, son la guía de los turistas que van en busca del plan perfecto para escapar de la ciudad.

A 2,92 km desde la carretera principal del Combeima se encuentra la Cascada La Plata, nace en los alrededores del Nevado del Tolima y desemboca en el Río Combeima. La caída de agua se puede observar a lo lejos, luego de veinte minutos de iniciar el trayecto hacia ella. Imponente y hermosa, con sus más de 460 mts de altura deja asombrado a quien llega hasta allí.
Actualmente pocos ibaguereños conocen este lugar, el cual hasta hace tres años era frecuentado sólo por residentes de la zona. Desde la carretera principal, a unos cuarenta minutos, se puede llegar caminando a la primera caída de la quebrada, luego de pasar la finca “La Alcancía”, donde se cobra mil pesos para acceder, según sus propietarios, por el mantenimiento del camino y porque una fracción del mismo hace parte de su terreno. Cabe mencionar que no se tienen restricciones para el ingreso o manejo de los desechos de los turistas, haciendo evidente que el estado del trayecto hasta este punto, depende de la cultura ambiental de los visitantes.
“Cuando uno lo hace como deporte ecológico es muy bueno, lamentablemente en el camino, uno se encuentra con personas que traen muchas cosas (comida en paquete, botellas de agua, cajas), y van dejando la basura en el lugar. No debería ser así, porque contaminan con todo ese tipo de residuos”, comenta Cesar Orjuela, turista ibaguereño.
Por su paisaje y fácil acceso, desde la primera vez que los visitantes van al sitio, quieren regresar, pues hasta la finca “La Alcancía” se puede llegar en carro, moto y hasta en bicicleta. “He ido tres veces este último mes, el agua es cristalina y muy rica para nadar”, menciona Alejandro Rodríguez, estudiante de la Universidad del Tolima.
En los registros web de la la Alcaldía de Ibagué solo se encuentra una breve reseña del lugar, puesto que la Secretaría de Turismo está en proceso de caracterización de toda la zona del Combeima. Hasta el momento sólo están caracterizados los lugares ubicados en la vía principal.
“La cascada la Plata es de las más emocionantes para practicar el canyoning. Si buscas diversión, emoción y adrenalina, este es el plan perfecto para ti, en este hermoso lugar sentirás el aire puro y observando el verde de nuestras montañas. Para llegar a La cascada la Plata puedes hacer el recorrido a pie o cabalgata, en el camino pasarás por quebradas y escucharás a las majestuosas aves cantar. La cascada es de 1 kilómetro de alto donde se siente la fuerza del agua y se puede disfrutar de un baño de agua fría que revitaliza la piel y disfrutarás de una hidroterapia natural.” (Alcaldía de Ibaguè)

La anterior reseña hace referencia al Parque Eco-turístico la Plata, el cual inicia a 5 km desde la vía principal, partiendo de un puente metálico, donde gracias a una pancarta se puede advertir la entrada y bienvenida al mismo. En una extensa porción del parque se encuentra el recorrido de la cascada la Plata, desde donde existe la posibilidad de realizar distintas actividades para quienes hacen su arribo a esta importante zona rural de Ibagué.
El parque, existe hace tres años, es administrado por un residente de la vereda, quien cuenta la historia y los atractivos con los que se pueden encontrar los visitantes .
Lo ambiental
Actualmente son pocos los espacios del recorrido a la cascada en donde se evidencie basura, en el parque se hacen recomendaciones a los turistas para que cualquier residuo o evidencia de basura, lo regresen a la ciudad o la dejen con ellos,y no en los senderos.
En el territorio del que hace parte el parque Eco-turístico existe y se promueve la cultura ambiental.
El sendero
En el trayecto no solo se disfruta de una cascada o una gran caminata, sino que también se pueden encontrar ciertos puntos donde se ubican algunos letreros, los cuales mencionan que en algún momento este fue territorio indígena, además de una cueva llamada Ibanasca, en la cual hasta el más curioso puede ingresar, dado que no hay restricción alguna para adentrarse en ella, claro está, siempre bajo la responsabilidad de cada persona.
Aunque al llegar al restaurante del parque Eco-turístico La Plata, hay que pagar un costo por ingresar a la Cascada La Plata, los visitantes sienten que vale la pena. Pues al ser tan fría y tener una amplia corriente en su caída, existe la posibilidad de disfrutar de una sesión de hidroterapia, permitiendo que el cuerpo se relaje, renueve y que la circulación de la sangre fluya de mejor manera.
En las diferentes fincas e invernaderos que se aprecian a lo largo del camino hacia el inicio de la cascada se encuentran diferentes cultivos de frutas y verduras que abastecen las plazas de mercado de la Capital Musical. Es así como este rincón de Pastales, abre sus puertas a una práctica del turismo que propende por el respeto y cuidado hacia la naturaleza.
“Tiko” como todos lo conocen, es residente de la vereda y de la cascada desde hace cuarenta años,; habla sobre la historia y lo que se puede apreciar en el lugar.







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